On fait une pause ? – La Pause Café

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Hacemos una pausa ?

La Pause café es un hábito característico de la cultura empresarial francesa.

Solo o en grupo… dependiendo de la cantidad de trabajo. En la intimidad del cubículo, frente a la maquinita de café o en un pequeño rincón de la oficina… en función del nivel de confidencialidad de los temas a tratar.

En torno a un pequeño vaso de café, té, agua o chocolate, los empleados ( chambeadores o no 😛 ) se reúnen para relajarse, intercambiar e introducir un poco de cafeína en su sistema. El objetivo es de lograr despertarse (si es en la mañana) o tratar de no dormirse (si es después de comer).

Hay que mencionar que, mínimo, los franceses hacen dos “pause-café” al día y este momento constituye todo un ritual. Se les puede ver todos reunidos, alrededor de la maquinita de café, poco importa que el café sea bueno o no… ellos podrán quejarse pero al final lo beberán, es así. Cada grupo de afinidad encuentra su momento frente a la maquinita pero, no hay que abusar,  la pausa deberá durar de 15 a 20 minutos para no ser considerada como excesiva y para no entorpecer mucho el tráfico de los demás.

Contrariamente a la cultura de trabajo mexicana, aquí no se pueden llevar tamales, gorditas, taquitos o galletas (al menos) para acompañar la bebida elegida :( . Por un mexicano podría ser percibida como “light”, desabrida o triste pero… ayuda a guardar la línea cuando menos. Los franceses, a diferencia de los mexicanos (poco importa el nivel jerárquico en la estructura de la empresa) conocen que la “pause-café” es un derecho no escrito y no dudan en hacerlo valer.

Algo que admiro de los franceses es su capacidad para relajarse, su estilo desenfadado, y que poco importa si es el jefe quién pasa –dos veces- frente a ellos mientras están haciendo la pausa.

Entonces, on fait la pause? 😛

Meg

On fait une pause ?

La Pause café est une habitude caractéristique de la culture française en entreprise.

Soit en solo ou en groupe… en fonction de la charge de travail. Soit dans l’intimité du bureau, face à la machine à café ou dans un petit coin de l’open space… en fonction du niveau de confidentialité des sujets à aborder.

Au tour d’un petit verre du café, thé, eau ou chocolat les employées ( bosseurs ou pas 😛 ) se retrouvent pour se détendre, échanger et introduire un petit peu de caféine dans son système.

L’objectif c’est d’arriver à se réveiller  (si c’est pendant le matin) ou ne pas du tout s’endormir (si c’est après du déjeuner). Il faut dire que, minimum, les français font deux « pause-café » par jour et c’est moment constitue tout un rituel. Vous pouvez les voir tous réunis au tour de la machine à café, pas importe que le café soit bon ou pas… ils pourraient détester le café mais à la fin ils le boivent, c’est comme ça.

Chaque groupe d’affinité trouve son moment mais, il ne faut pas y abuser, la pause devra durer de 15 à 20 minutes pour ne pas être considéré comme abusive et pour ne pas trop empêcher le trafic d’attente des autres.

Contrairement à la culture de travail mexicaine, on ne peut pas y emporter des tamales, gorditas, taquitos ou des galettes (quand même) pour accompagner la boisson choisie :(. Il pourrait être aperçue un peu « light » ou triste pour un mexicain mais, ça aide au régime quand même.

Les français, à la différence des mexicains (peu importe le niveau hiérarchique dans la structure de l’entreprise) connaissent que la pause-café c’est un droit non écrit et ils n’hésitent pas à le prendre.

Une chose que j’admire des français c’est sa capacité de pouvoir se détendre, son style décontracté, et que peu importe si c’est le boss qui passe deux fois devant eux pendant qu’ils font la pause café.

Alors, on fait la pause? 😛

Meg


Francia golea a México… en materia de civismo

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La gente no vota porque la gente no cree. Sentimientos como apatía, decepción y la idea de que nada va a cambiar invaden la mente de una buena parte del electorado mexicano de cara a las próximas elecciones presidenciales. Lo cierto es que nada cambiará si los que podemos votar no lo hacemos.

Y es que en México, el voto es a veces erróneamente percibido como un “derecho” cuando debería más bien ser considerado un deber. Así es, y sólo quienes participan de ésta manera tienen el derecho a opinarcriticar, quejarse y no a la inversa.

Porque ya va siendo hora de que los mexicanos vayamos entendiendo que las cosas funcionan gracias al establecimiento de compromisos y no a andar dando largas como acostumbramos.

Porque en México, país donde nos distinguimos por el ingenio y la picardía que solemos atribuir a toda situación, ya es momento de empezar a ser congruentes.

Y hay que hacer hincapié en ello porque llega a ser molesto ver a tantos expresando descontento, burla, etc. sin antes haberse dado el tiempo de ir a actualizar su credencial, ver un debate o presentarse a votar el día de las elecciones.

¿ Acaso somos una sociedad sin remedio condenada a la auto-flagelación, y a ser víctimas de los gobernantes que NO elegimos sino que dejamos que otros nos elijan?

 

Me gustaría compartir una serie de diferencias que he percibido en los 2 años y medio que he pasado viviendo en Francia. Durante este escaso tiempo he notado ciertas conductas de algunos ciudadanos franceses que vale la pena mencionar:

 

–    Los franceses se quejan de todo SÍ pero también se organizan

–    Los franceses hacen huelga SÍ pero porque consideran la huelga como un medio para ser escuchados y no como un pretexto para no ir a trabajar.

–    Los franceses están acostumbrados a pagar impuestos SÍ pero también sus gobiernos muestran resultados en obra pública o beneficio social.

–    Los franceses pueden aborrecer a un candidato SÍ pero ellos salen a votar cada vez que tienen elecciones (y son dos rondas).

–    A los franceses no les gusta que les digan qué hacer SÍ, en el sentido de que ellos prefieren ir a las urnas o asistir a un mitin en lugar de que alguien más decida por ellos.

–   Los franceses discuten todo el tiempo SÍ, porque culturalmente ellos no asocian discusión con conflicto sino con intercambio de ideas, ellos están acostumbrados a debatir. Por el contrario, nosotros los mexicanos culturalmente tendemos a ligar discusión con conflicto, por eso la evitamos, llegando incluso a aceptar la idea contraria para no “hacerla de cuento”.

–    Los franceses tienen una vida asociativa activa, hay grupos formalmente constituidos, de todo tipo, que gozan del estatus de “Asociación”. Este factor denota: el interés por una idea, el trabajo colectivo para desarrollar un proyecto común y la capacidad de organización entre individuos, lo que incluye informarse y respetar reglas.

 

–    En Francia la juventud parece menos aletargada y más participativa en la vida política. Es más común ver jóvenes que se informan, se apasionan e intercambian entre ellos sus ideas, o al menos que estén enterados de lo que pasa en su país.

La juventud mexicana está más interesada en lo “people”, en el “show business”, en hablar de lo qué pasó el fin de semana, del lugar de moda, etc. y esto no está mal pero pareciera que es lo único que les importa. Los jóvenes mexicanos son alérgicos a tocar el tema político porque están decepcionados de la situación del país. Nunca empezaron a creer en él cuando ya habían dejado de creer en él.

 

Si nosotros queremos cambiar a nuestro país podemos empezar participando, involucrándonos en la vida política que es pública y nos concierne a todos. Opinando, conociendo y eligiendo a nuestros candidatos por medio del voto.

Es evidente que en esta época es mucho más fácil tener acceso a la información gracias a las redes sociales, mismas que han servido como detonante de movimientos sociales en otras partes del mundo, debemos entonces darles un uso sabio en México, y no sólo como vitrinas para el ego y los últimos chistes.

Pretextos para no participar siempre sobrarán, siempre habrá a quién o a qué echarle la culpa. Sin embargo, no hay que olvidar que el país que tenemos es nuestra única realidad; hacerlo un lugar más justo, menos discriminatorio y más participativo nos corresponde a todos los mexicanos.

Meg


« Etre bien dans sa peau » Sentirse bien en su propia piel

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Esta es una de las frases de la lengua francesa que más me gustan. Haciendo una traducción literal al español sería algo así como: “estar bien en su piel” pero a mis ojos, esta frase tiene un significado más profundo que el de esas simples palabras.

“être bien dans sa peau” es aceptarse tal cual un@ es, y digo –aceptarse- NO resignarse, conformarse ni nada por el estilo. Es estar cómod@s con lo que somos, es una actitud, un estado mental que está más cerca del equilibrio que de la perfección y a su vez, más cerca también de la felicidad.

Cuántas veces no nos descubrimos tristes,  cansados, tratando de cumplir con expectativas ajenas… cuántas veces no hemos sido severos con nosotros mismos, revisando nuestros defectos con la lupa de la auto-crítica (más dura de lo regular por cierto) para tratar de encajar en lo que “pensamos” que se espera de nosotr@s, en lo que “deberíamos ser o tener”…

Y no, no está mal cuidar nuestro cuerpo, ni aspirar a tener una calidad de vida mejor, una casa, un mejor trabajo, etc.; el problema es cuando sufrimos por conseguirlo, porque tenemos ese “objetivo” tan fijo en la mente que dejamos de ver y agradecer las cualidades y bendiciones con que contamos en éste momento. Es algo así como dejar de vivir en tiempo presente para querer transportarse al futuro… esto definitivamente no llegará por más que lo deseemos ya que no podemos apresurar al tiempo.

Cuando tomamos conciencia de lo que somos, de lo que valemos, nuestro panorama cambia y somos más plenos. Cuando nos aceptamos y nos perdonamos, vivimos en paz con  nosotros mismos, nuestro semblante cambia, nuestro humor, nuestras relaciones… y una cadena de hechos, personas y cosas positivas comienzan a llegar a nuestra vida.

 

La alegría existe cuando uno es lo que debe ser, por eso me gusta tanto ésta frase “être bien dans sa peau”

Meg

 

 


Mitos y mitotes entre México-Francia – Parte 2

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( El siguiente post es una colaboración entre @ceronne y @helenistica_ )

Se abordó en el anterior capítulo la situación incómoda que atraviesa Francia, con un gobierno con deficiencias como muchos, pero en cuyo caso particular existen fisuras que están poniendo a tambalear su estructura interna, y lo que es peor, haciéndolo evidente no solo ante los propios franceses, sino también ante los ojos del mundo.

Ahora bien, lo que muchas veces entre los mismos mexicanos es historia de todos los días e incluso causa de comedia, en la comunidad internacional es un fenómeno delicado y evidente: La corrupción.

Garcia Luna - Producciones / El Fisgon Caricaturista del Diario La Jornada

Crea fama y échate a dormir

¿Quien defendería a capa y espada la justicia y la honestidad de cada una de las tres esferas del gobierno mexicano? o más aún, ¿quien metería las manos al fuego por un desconocido a sabiendas que tristemente la mayoría, alguna vez en la vida, ha regido su comportamiento bajo los preceptos del: por debajo del agua, salúdeme discretamente, una propina para agilizar el trámite? Seamos realistas, la imagen del mexicano en materia de justicia no goza de la mejor popularidad en el mundo, fundada o infundada.

Sólo por recordar, ¿a alguien le suena Paulette?, ¿o una mujer que secuestra elementos de la AFI?, ¿la caída del sistema electoral?, ¿o qué tal García-Luna producciones (con reflectores incluídos)?, ¿y qué decir del tan solicitado voto por despensa?… ¿Por qué nos sorprendemos al grado de exacerbar nuestro nacionalismo cuando la prensa extranjera infiere y hasta asegura que el caso de Cassez puede tener irregularidades?

Y sigue la mata dando, ¿quién tiene más que perder?

Negocios son negocios y ningún país le está haciendo caridad al otro, aunque el grueso de la población piense que el otro país depende económicamente del suyo.

Algunas cifras significativas de la balanza comercial México-Francia permiten ilustrarnos (por si no lo sabíamos) que Francia consume únicamente el 1% de las exportaciones mexicanas siendo el cliente #25 a nivel mundial de México y el proveedor #12, y a nivel europeo es el 5o, detrás de Alemania, Italia, Holanda y España. México por su parte es el cliente #35 de Francia y como proveedor el #61. ( fuente : Embajada de Francia en México )

Con lo anterior se demuestra que nadie depende de nadie y precisamente por ello el “Año de México en Francia” serviría como herramienta para un mayor acercamiento comercial (académico, cultural ) de los dos países. Si frente a Estados Unidos, destino del 80% de las exportaciones, no se cedió a las presiones para participar en la Guerra del Golfo, con Francia y el asunto de Florence … mejor luego hablamos.

Continuará …


Mitos y mitotes entre México-Francia – Parte 1

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( El siguiente post es una colaboración entre @ceronne y @helenistica_ )

MAM y Sarkozy

Sin tener conocimiento de análisis político ni de diplomacia internacional pero con la visión de mexicanos residentes en Francia, sentimos que es importante estar informados de los acontecimientos que se generan día a día entre los dos países en donde vivimos.

El caso de Florence Cassez ha generado polémica en ambas naciones durante los últimos días a raíz de una serie de situaciones que se han acumulado a largo de, al menos, los últimos 5 años.

No se pretende hacer aquí una recapitulación de la parte judicial, ni mucho menos imponer al lector la idea de culpabilidad o inocencia de Florence Cassez, la finalidad es compartir lo que desde nuestra trinchera recibimos, tanto de la parte francesa como de la mexicana.

Entre el 10 y 15 de febrero del 2011 se vivieron días de tensión diplomática entre México y Francia, pero ¿cuál es el escenario de Francia justo antes de lo que hasta ahora se conoce como el climax de este conflicto: La suspensión del año de México en Francia? En las siguientes líneas mostraremos una breve radiografía con la intención de que quienes no estén muy informados de la actualidad francesa puedan conocer como se están moviendo las piezas de este ajedrez internacional.

Sarkozy, presidente mediático:

Caso Betancourt: Es de conocimiento de los franceses que el jefe del ejecutivo de su país es un personaje que toma asuntos políticos para su promoción personal buscando obtener una alza en los índices de popularidad, por ejemplo el caso de Ingrid Betancourt tenía un peso importante en la agenda gubernamental donde incluso se maneja que Francia estaba dispuesta a pagar por su rescate.

Elemento importante de un equipo mediático, Daniel Parfait : El actual embajador de Francia en México se desempeñaba anteriormente como embajador en Colombia donde convirtió el secuestro de Ingrid Betancourt en también un asunto prioritario. Mr Parfait fue pareja de Astrid, hermana de Ingrid, incluso al momento de ocupar la embajada en México. Vale la pena hacer hincapié que es demasiada la coincidencia que el embajador en México sea el mismo que liberó a “una víctima política” en Colombia y pareciera que ahora pretende convertir a Florence en víctima y lograr así su repatriación.

Francia también tiene ministros incómodos:

Dice la frase que “en todos lados se cuecen habas” y en Francia también hay políticos que no convencen al grueso de la población por sus manejos dudosos. A continuación los casos de 2 funcionarios del gabinete de Sarkozy de los cuales una tuvo injerencia directa en las relaciones con México.
François Fillon pasó junto a su familia las vacaciones de Año Nuevo en Egipto, viaje todo pagado por el gobierno de Mubarak, dictador recientemente derrocado.

–Derrumbe de una “candidateable” a la presidencia francesa, Michèle Alliot-Marie, hasta ahora ministra de relaciones exteriores: MAM, como se le conoce en Francia, hizo caso omiso de la situación que vivía Tunez a finales del año pasado, utilizó recurso de gente afín al régimen de Ben Ali, hizo negocio con ellos, mintió sobre los hechos y el teatro que ella había formado fue descubierto por la prensa y por consecuencia ha sido duramente criticada en las esferas políticas pidiendo así su renuncia. Esta persona de doble moral, es la misma que critica el sistema judicial mexicano asegurando que Florence Cassez “vive una denegación de justicia” y fue la primera que se pronunció a favor de la anulación de los eventos del Año de México en Francia.

Solamente por no dejar… algunos puntos cuestionables del sistema judicial francés.

Tratando de ser “farol de la calle, oscuridad de su casa” Sarkozy enfrenta problemas internos con los jueces que liberaron a un criminal reincidente al que no se le dio el debido seguimiento y por ésto mismo se presume como culpable del asesinato de Laëtitia Perrais, chica de 18 años. Del otro lado él aboga por la repatriación, y muy seguramente liberación, de una persona condenada en México.

El Arca de Zoé : los miembros de esta ONG francesa de carácter no lucrativo y dedicada a los huérfanos y a la ayuda humanitaria fueron acusados por «secuestro y tráfico de menores» por las autoridades de Chad; sus integrantes fueron repatriados a Francia y liberados después de una “negociación” entre Sarkozy y el presidente de Chad.

Franceses encarcelados en el mundo
Por qué la atención tan particular por Florence Cassez cuando existen más de 1500 franceses encarcelados en diversas partes del mundo?

Lo que hay detrás de los invitados de honor en Francia.
El país galo acostumbra dedicar todo un año a un país para estrechar lazos culturales, académicos y económicos. En ediciones anteriores fueron China (2004) y Rusia (2009) en ocupar el puesto de honor. Cabe destacar que a pesar de que estos países no cuentan con la mejor reputación en materia de política de derechos humanos e impartición de justicia, Francia no se inmiscuyó en ningún asunto de política interna.

Continuará …

Mitos y mitotes entre México-Francia – Parte 2


2. The Full Monty Parisino

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Perdida en mis pensamientos iba yo un viernes cualquiera en el transporte público de mi preferencia, “Soy totalmente Metro”, que ofrece los mejores espectáculos al viajero para amenizar su  trayecto… FALSO!. La verdad es que ya me tienen hasta el gorro los señores que se suben a tocar canciones tristes con violín, acordeón, etc. Al principio me fascinaba pero llega un momento en el que te hartas del: “Bésameee muuucho como si fuegra esta noshe la ugtima veeez”. En fín, mi selectivo cerebro es inmune a ritmos depresivos pero esta vez fue todo lo contrario, a mi vagón se subió un chavo que me hizo recordar la película “The Full Monty” porque no era muy agraciado, de hecho se veía “pachoncito” pero bailaba rap con unas ganas que la gente del vagón no tuvo más remedio que comenzar a aplaudir. Sin pensarlo dos veces, comencé a grabarlo con mi teléfono, él se dio cuenta, pero lejos de esconderse o portarse grosero dedicó unos pasos a mi cámara como si fuera yo alguien de MTV. Me puse roja como tomate y cuando su “asistenta” pasó a recoger la propina, sin pensarlo dos veces le di mi colaboración, lamento no haber traído más dinero pues la sonrisa que me sacó no tiene precio.

Meg


1. Mi primera vez

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Lo recuerdo bien, abordé el metro bajo un clima otoñal y portando un sweater naranja que podía ser todo menos discreto pues contrastaba de manera drástica con el color parisino por excelencia: negro. Era yo un puntito naranja en aquella masa negro-grisácea. Ahora que lo pienso debí haber sido algo así como una bofetada de color para las miradas poco habituadas, prometo que en mi próxima vida respetaré el código de vestimenta… Al entrar en el vagón, aquel olor me llegó directito a la naríz, era, sin bromear, como a “piecitos”; inmediatamente pregunté a mi acompañante, quien lleva tiempo viviendo en la ciudad de la luz, si percibía aquella delicada pestilencia, su respuesta fue: ¿cuál olor? En aquel momento me dije: “lo hemos perdido, su naríz se ha habituado”. Hoy, después de un rato de tomar el metro todos los días, lamento informar que yo también.

Meg


Crónicas del metro parisino

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No quiero perder nunca el asombro. Amo la capacidad de los niños pequeños para encontrar el lado maravilloso a las cosas simples.  Aquí mi anecdotario, meramente imprudente, del folklore en el transporte público por excelencia en ésta ciudad.

Para ustedes, sin censura, producto de mi ficción o mi realidad, las leyendas urbanas del metro parisino a través de los ojos de una nena: YO.

Meg


El mito de la inalcanzable feminista francesa

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Para nadie es novedad que una de las consecuencias que trajo la Primera Guerra Mundial a los países europeos  fue que la mujer cambiara “el delantal por el martillo” es decir, que a causa de que los hombres se encontraban en el campo de batalla, las mujeres pasaran del hogar a formar la principal fuerza de trabajo en fábricas, hospitales y en el campo, incorporándose así a la vida productiva, obteniendo después y a base de mucho esfuerzo el derecho al voto.

Tengo que confesar que antes de llegar a Francia, me apasionaba la idea que yo tenía de la mujer francesa: una fémina liberada, independiente, que deja a edad temprana el nido familiar, que habita con la pareja sin necesidad de estar casada, que paga la cuenta cuando un chico la invita a salir, que es una fiera en el terreno laboral, que espera hasta los 30 años para ser madre… una mujer siguiendo los ideales de Simone de Beauvoir y Coco Chanel… así era como yo imaginaba a la francesa promedio antes de vivir aquí,  pero debo decir que la ilusión en ocasiones dista de la realidad, y han sido diversas experiencias las que me han hecho cuestionar los hábitos de aquellas que nacieron en la cuna del feminismo.

Aquí comparto algunas de las apreciaciones en las que he caído en cuenta a lo largo de un año:

–          Las jóvenes francesas dejan el hogar familiar en promedio a los 17 años para habitar en otra ciudad (o seguir en la misma) con el fin de continuar los estudios o simplemente para buscar su propio espacio.

–          Muchas de ellas viajan al extranjero durante su adolescencia. Viajar expande los horizontes.

–          Todas se quejan (en mayor o menor medida) y dicen sin tapujos lo que quieren (aunque esta es una característica general de hombres y mujeres franceses).

–          Aunque ocupen la misma posición dentro de la empresa muchas mujeres no perciben el mismo sueldo que los hombres (en general es menos).

–          Como en todos lados, hay mujeres que escalan dentro de las organizaciones no necesariamente gracias a sus “habilidades profesionales”.

–          Las francesas en general, no pagan la cuenta de su pareja, el acuerdo puede ser “mitad y mitad” o aceptan sin problemas que se les invite.

–          Son contados los caballeros que ceden un asiento o el pase a alguna mujer en el transporte público. No hacerlo es lo que muchos hombres franceses consideran como “ser equitativos” (no así con los sueldos).

–          Cuando muchas se casan, pareciera que la primera tarea a hacer en su lista es cambiar su apellido de soltera: “nom de jeune fille” por el del marido “nom d’épouse”, mismo que las acompañará durante todo lo que les resta de vida (o hasta que el divorcio diga lo contrario) perdiendo así una parte de su identidad. He observado con desilusión que la gran mayoría realiza ésta práctica y eso en lo personal me genera conflicto.

–          Dicho por una francesa: “Si al llegar a los 30 años no estás casada ni con novio esa no la principal preocupación… pero sí la es embarazarse debido a que el tiempo del reloj biológico se está acabando y hay mujeres que se embarcan con el primero a la vista” (comentario que expresó en relación a su hermana).

–          Las francesas inteligentes planean sus embarazos, es decir: buscan que sus últimos meses de lo que ellas denominan grossesse sean diciembre, enero o febrero para pasar su periodo de incapacidad congés en casa. Lo cual es excelente ya que buscan protegerse del frío .

–          Las que tienen hijos y trabajan organizan su tiempo libre para poder atenderlos pero tienen que auxiliarse de las guarderías pues “las abuelas” no están para cuidar nietos.

Revoluciones más, movimientos menos, asociaciones, con pantalón o con minifalda, viviendo en unión libre, pacs , en matrimonio o solas, con o sin  depilar, cocinando o comprando comida congelada… las mujeres en Francia son como cualquier mujer moderna -del mundo-. Me llena de orgullo constatar que las mujeres mexicanas estamos también en la misma vía de cambio y de preparación, aunque de repente haya alguna atolondrada que no toma en cuenta los progresos obtenidos tras años de lucha y anda poniéndonos en evidencia a todas.

Quisiera dejar claro que ser feminista no significa fumar como enajenadas o hacer topless en cualquier superficie que tenga arena (o que no tenga). Ser feminista no se reduce a tener múltiples compañeros sexuales ni “sentirse defensora del propio cuerpo” sólo por poder abortar.

En lo personal, no me gustan los términos –machista o feminista- pero sí CREO en el respeto y en la idea de que antes de ser hombres o mujeres somos seres humanos y tenemos el derecho a la libertad y a ser felices sin importar la cultura a la que pertenezcamos.

Meg