Budapest a mis pies

En una fría tarde de otoño con el Danubio bajo mis pies, me encuentro desde el Castillo de Buda contemplando la ciudad de Pest.

El puente de las cadenas une los corazones de dos majestuosas ciudades, mismas que han sabido guardar los secretos del tiempo en cada rincón de sus calles.

Sus construcciones reflejan destellos de un pasado que avergüenza pero del cual ha tratado aprender. En las aguas del Danubio se disuelven hasta los pensamientos más oscuros.

Las hojas amarillas de sus colinas me recuerdan que siempre se puede volver a renacer, gracias Budapest.

Esperanzador camino,

@helenistica

 


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