El derecho de quejarse

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No me quejo, así me comunico

No me quejo, así me comunico

Para quienes aun no lo saben, quejarse es deporte nacional en Francia. Justificado o no, me atrevería a decir que forma parte del ADN del frenchi promedio.

Pudiera parecer inofensivo pero el hecho de “râler” (que en castellano significa renegar) es el estado permanente de muchas personas por aquí. Quejarse de todo en todos lados y por cualquier cosa: está nublado, hace calor, el tráfico… los franceses expresan la queja abiertamente sin pudor alguno, sea asunto propio o ajeno.

Al no haber nacido en la misma cultura debo decir que tanto renegamiento  me desconcierta.

¿Acaso el decidir ver el claro antes que el oscuro nos hace mejores ante los demás?

Me pregunto si el quejarse por aquí dará puntos extra… haciéndolos parecer más inteligentes, críticos, ágiles, ambiciosos, mejores ciudadanos o mejores personas…

Hace varios años que percibo la queja como una constante entre la gente de aquí y al principio me parecía hasta divertido. Después, empecé a experimentar cierta inmunidad, bloqueando mis oídos ante los habituales gruñidos ajenos (que no respetan hora ni edad) poniendo mis ojos en blanco al escuchar reniegos sobre cosas a mi criterio irrelevantes.

Así me la llevaba hasta que escuché decir a alguien que “el no quejarse refleja falta de carácter”.

Dicho razonamiento me provocó bastante incomodidad pues me sentî completamente aludida al considerarme alguien que trata de verle el lado bueno a las cosas (la mayoría del tiempo) y quien según algunos se queja poco o casi nunca.

Hoy conozco las razones por las cuales no estoy de acuerdo y no, no es la resignación mexicana la que habla.

Desde mi perspectiva, la falta de carácter es no llevar a cabo las acciones necesarias para cambiar algo que nos molesta. Dejar que sea la marea la que marque el rumbo en lugar de hacerlo uno mismo.

Para mí, la fortaleza de carácter no se refleja necesariamente vociferando las 24 horas a la menor provocación. Expresar la inconformidad a través de diarrea verbal (contaminando de paso el entorno) no sirve de nada si no se llevan a cabo las acciones necesarias para cambiar lo que nos molesta.

¿Demasiado tráfico? Levántate más temprano, ¿No te gusta el clima? Quítate o ponte ropa, ¿No quieres hacer algo? No lo hagas, hazlo sin quejarte o busca la manera de no volverlo a hacer. En pocas palabras, creo que hay que anticipar y ser creativos con soluciones a largo plazo en lugar conformarse con el alivio efímero que provoca la queja pasajera.

Manifestar las inconformidades ha dado paso a las grandes luchas sociales que se llevaron (y se siguen llevando a cabo) en este gran país: ¡cierto!. Más vale afuera que adentro ¡correcto!.  Y sí, quejarse constituye un ejercicio saludable cuando la queja está respaldada por una acción, de lo contrario se vuelve pura exhalación de dióxido de carbono.

Mensaje para los frenchis de mi parte “Quejarse por todo no refleja la falta de carácter sino el tener un muy mal carácter” ahí se las dejo.

“Râler pour tout et n’importe quoi ne reflète pas la manque de caractère… mais plutôt le fait d’avoir un sale caractère” (Helenistica)

@helenistica


La sensualidad de la delicadeza

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Hace unos días tuvimos la oportunidad de visitar la exposición de una de las pioneras de la pintura del siglo XVIII en Francia: Louise Élisabeth Vigée, mejor conocida como Madame Vigée – Le brun.

Creo que para apreciar el arte (en cualquiera de sus formas) no se necesita forzosamente de ser un experto en la materia. Lo principal es abrir los sentidos y dejarse llevar para interpretar lo que el autor nos quiere decir a través de su obra.

En el caso de Vigée-Le Brun el deleite es inmediato pues, con sólo contemplar sus retratos, el espectador puede imaginar una historia encerrada en la mirada de cada personaje.

No es mi intención recitar en este post su vida pero recomiendo leer su biografía para comprender un poco más el contexto histórico en el que vivió pues, se trata nada más y nada menos que del periodo de la revolución francesa, acontecimiento después del cual, ni Francia ni el mundo volvieron a ser los mismos.

Quiero compartir aquí algunos datos y anécdotas que me parecieron bastante curiosos y que pude conocer gracias a la exposición :

  • Talento de familia

Nació en una familia burgesa y su papá le transmitió la técnica de la pintura, alentándola siempre a pintar. A falta de modelos, Élisabeth retrataba a los miembros de su familia y amigos, dejando de esta manera ver su talento. Después comenzó a pintar para conocidos de la familia: importantes comerciantes y damas de la alta sociedad parisina, haciendo su fama crecer rapidamente.

  • Le brun, es el apellido de su “ex”

Se casó y adoptó el apellido de su esposo (como era la usanza francesa, y en muchos casos sigue siéndolo). El susodicho era comerciante de arte y cuenta la leyenda que se las daba del “gerente de ventas” de la pintora. Se rumora que, con el objetivo de aumentar las ventas, llevaba a Élisabeth jóvenes estudiantes de pintura para que “le echaran una mano” y así, la artista pudiera producir más y más cuadros. Cuando se separaron, el apellido ya era parte de su prestigio. Tuvieron una hija y Élisabeth era una madre bastante dedicada, tratando de conciliar su papel de madre y artista.

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  • El último grito de la moda

La sociedad parisina (siempre tan amante de la novedad, sin importar si es el siglo XVIII ó XXI :) ) comenzó a reconocerla. Tenía bastante clientela pues era capaz de plasmar el lado más bello de las personas sin alterar la realidad. Todas las damas de la alta sociedad y aristócratas, querían ser retratados por ella, y la reina Maria Antonieta no fue la excepción.

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  • La favorita de la reina

Maria Antonieta no tenía fama de ser fácil de impresionar, sin embargo Vigée-Le brun acertó con este cuadro sin tener que disimular los razgos de la soberana, convirtiéndose en la retratista predilecta de la reina, llegando a retratarla en momentos cruciales de su vida como emperatriz.

Primer retrato a Maria Antonieta

Primer retrato a Maria Antonieta

Cuentan que fue convocada para realizar esta pintura donde la reina se encuentra rodeada de sus hijos (el pequeño delfín* incluído) con el objetivo de restaurar la decaída imagen de la soberana. Alrededor de Maria Antonieta circulaban rumores de infidelidad, y el contexto político no la ayudaba tampoco. Vigée-Le brun aceptó pintar este cuadro pese a que, dentro de sus obras no figuran los retratos en grupo. Sin embargo, ¿quién podría resistirse a una petición de la reina?

La obra original se encuentra expuesta en el palacio de Versalles ;)

Maria Antonieta con sus hijos. La obra original se encuentra expuesta actualmente en el palacio de Versalles ;)

  • Indiscutible talento o prejuicios

Vigée-Le brun fue la primera mujer en poder ingresar a la Academia Francesa de Pintura. Los prejuicios misóginos de la época impedían su entrada y aceptación. Se rumoraba que había sido aceptada solamente por favor de la reina y el rey… La verdad es que sí existió una carta de recomendación de parte los soberanos, la cual definitivamente le facilitó al menos la entrada. Los altos directivos de la institución argumentaban que las mujeres no podían ingresar a la prestigiosa Academia pues era “inmoral” que las damas tuvieran que contemplar a los modelos masculinos “a poil” (al desnudo) durante algunas de las clases… bla, bla, bla  :) Ella tuvo que abrirse paso entre colegas y profesores de ideas decadentes.

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  • Exilio debido a sus amigos “incómodos”

Al estallar la Revolución Francesa y como les dieron cuello sucediendo lo que sabemos a Maria Antonieta y Luis XVI, Vigée-Le brun tuvo que dejar Francia. Con amigos tan incómodos para la Revolución, tuvo que exiliarse en varios países como Italia, Austria y Rusia. Su prestigio entre la élite social de cada ciudad la acompañaría en todo momento, durante sus 12 años de exilio.

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Muchos dirán que su prestigio se debió a sus conexiones, sin embargo para mí, las obras de Élisabeth Vigée-Le brun resaltan la belleza, sin necesidad de tener razgos perfectos; la natural elegancia de la persona, sin que forzosamente sea de cuna aristocrática; la sensualidad de sus formas, y no debido a atuendos sugestivos, sino gracias a la sensualidad que la artista logra plasmar en los detalles y razgos: labios carnosos, ojos destellantes, cabello voluminoso o mejillas rosadas. La delicadeza puede palparse gracias al balance de colores y a la técnica (óleo y pastel) sin olvidar el toque maternal… Y respecto a esto último, lo interesante es que la artista logra transmitir este atributo sin importar que el/la modelo sea una niña, una mujer, un hombre maduro o una reina… es como si hubiera tenido el don de plasmar la esencia divina que todo ser humano lleva dentro.

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Te deseo un camino en colores pastel :)

@helenistica

 

*Delfín: es el hijo del rey elegido para ocupar el trono a su muerte

 


Ramadán, más que un paréntesis espiritual

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El día de hoy inicia el Ramadán  pero ¿qué es y con qué se come?

La cultura general nos dice que “Ramadán” es el nombre de un mes del calendario musulmán. La palabra en sí misma significa calor intenso y se caracteriza justamente porque no se come.

Ramadan mubarak 2015

Hay que saber que no siempre toca en las mismas fechas y que para muchos musulmanes, Ramadán es algo más que una mera práctica de ayuno, es un tiempo de reflexión y purificación. Se doblega al cuerpo, privándolo de agua, alimentos y TODO lo que provoque placer –durante las horas de sol- por tooodo un mes.

Teniendo en cuenta que en el mundo una de cada cuatro personas es musulmán, hay una baja de actividad notable en los países donde la presencia del Islam es importante. La industria restaurantera en Paris lo resiente principalmente (lo supe de primera mano el primer año que llegué aquí :)). Y es que en Francia, el Islam es la segunda religión después del Cristianismo, el 7.5% de las personas son musulmanes, en México sólo el .1%.

Conozco algunos por estos rumbos,  y ciertos detalles vienen a mi mente, como por ejemplo que durante el Ramadán he percibido la falta de fuerza en su apretón de manos al saludar o como a otros se les ven los labios secos por no beber agua. En algunas empresas,  por respeto y educación (y en la medida de lo posible claro) se evita el programar reuniones muy tarde (como después de las 16hrs).

Un amigo de Algeria (a quien aprecio mucho) realizaba sus estudios en Paris, y al encontrarse lejos de casa, su madre le hizo llegar una gran dotación de pastelitos árabes que las mujeres de su familia habían hecho y enviado para la cena de clausura del Ramadán de mi expatriado amigo. Eran tantos pastelitos y galletas deliciosas que hasta a mí me tocó llevar una parte a casa, sí, también la generosidad se practica durante el Ramadán 😉

Cuentan los practicantes que a ellos los iniciaron poco a poco desde pequeños y, educados en la tradición y la fé, no les parece  nada raro ni dificil el ayunar. En cuestión de salud, los médicos opinan que cuando alguien está sano,  el ayuno no constituye un riesgo en sí, lo delicado en el caso del Ramadán es una posible deshidratación por la falta de agua durante el día, factor al cual hay que prestar atención.

Quizás de lo más maravilloso de este periodo, cuando se vive de manera tradicional, son las cenas en familia. Esos agasajantes banquetes nocturnos para los que se han preparado suculentos alimentos para romper el ayuno, en señal de agradecimiento.

Generalmente hay 3 comidas durante la noche: la abundante que constituye la ruptura del ayuno al ocultarse el sol; la de antes de dormir que es consistente pero fácil de digerir para poder conciliar el sueño; y la de antes del alba que debe tener suficientes grasas y agua para poder aguantar el día. Lejos de que las personas bajen de peso, muchas llegan a ganar algunos gramos, esto es debido a que los alimentos tradicionales son bastante calóricos y ricos en carbohidratos.

Photo by http://imeanseriouslyguys.blogspot.fr/

Photo by http://imeanseriouslyguys.blogspot.fr/

Esta semana escuché un comentario de dos señoras que casi me saca una carcajada en sus narices. Al parecer criticaban a una conocida porque la susodicha había hecho saber que ella NO cocinaría los alimentos para las cenas de Ramadán de su familia -compraría toda la comida ya hecha- (chan, chan chan cháaan) lo cual, a ojos de las doñas estas era i-na-cep-ta-ble. Yo me dije para mis adentros que estas damitas deberían recordar que el ayuno también incluye no comer prójimo crudo y no, no se necesita ser musulmán para saberlo.

Espiritual camino :)

@helenistica

Algunas referencias:

Ramadan, impacte-t-il la croissance économique? http://bit.ly/1FnbfDH

Nombre des musulmans par pays http://bit.ly/1IlaQDP

Est-ce dangereux de faire le Ramadan? http://bit.ly/1LfTuhO

Mosquée de Paris http://bit.ly/1LiJAc0

 


Bienvenid@ al club de los intolerantes

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grumpy-cat

Desde hace algún tiempo he llegado a la conclusión de que un mínimo de civilidad y organización son indispensables para poder vivir en cualquier sociedad. Se puede llegar incluso a comprender que existan circunstancias fuera del propio control y esto hasta aquí es aceptable pero, ¿qué pasa cuando sí se puede hacer algo al respecto? es decir, cuando se elije no conformarse y tomar el incómodo camino de la queja.

Y es que a los mexicanos no nos gusta quejarnos.

Podemos echar madres pestes pero a la hora de la verdad, es decir, cuando hay que hacer algo al respecto, simplemente solemos evadir. Quejarse es algo que no va con nuestra filosofía de vida “cool y buena onda”. Siendo honestos, hacerlo de la manera correcta requiere tiempo. Para bien o para mal, hasta terminamos encontrándole algo positivo a la situación, nos resignamos y continuamos.

Probablemente es un mecanismo de defensa para estresarnos menos y ser más felices… quién sabe.

Pero el caso es que hace tiempo yo ya no puedo evitar no sólo “ver el prietito en el arroz” sino hasta quejarme con la cocinera.

Cuando no recibo un servicio o producto por el cual pagué (primero trato de informarme según aplique) hago llegar mi queja con la persona adecuada hasta que se resuelve el problema. Esto puede sonar muy lindo pero la cosa es que uno termina volviéndose algo cuadrado y percibido como intolerante.

Así es, no tengo siquiera treinta años y a veces ando sintiéndome como la señora de los gatos: criticona, exigente y gruñona (con todo respeto para las damas de +70 que leen este blog). Cabe precisar que en ningún momento soy grosera eh, dejemos eso muy claro. Es sólo que uno cambia: se vuelve cuidados@ del propio tiempo y del de los demás, respetuos@ de su espacio y del de otros. A mí me gusta llamarlo civilidad, pero lo cierto es que si uno  no se controla puede ser asfixiante (para uno mismo), llegando incluso a no estar contento en ningún lado porque, siendo realistas, siempre habrá algo o alguien que no comparta los mismos estándares/valores que uno.

Decidí contarle estas ondas a una amiga que lleva tiempo viviendo por estos lares; ella me escuchó paciente, y cuando terminé de hablar, me dice: “¡Felicidades! después de 4 años en Francia algo se te tuvo que haber pegado… recuerda que aquí quejarse es deporte nacional”… dicho esto no supe si reir o llorar, no quiero que mi felicidad se escape en forma de quejas. Usted opine.

Senora-de-los-gatos

Lindo y feliz camino :)

Meg

 


Calaverita – La Parca visita Paris

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A la ciudad luz

llegó la calaca flaca.

“Vine de vacaciones” decía…

y los franceses se la creían.

 

Los mexicanos, más aguzados,

de inmediato sospecharon

que algo entre manos traía

aunque ella nada decía.

 

Pero sólo los Ex-A-Tec

a abordarla se atrevieron,

y a un happy hour

a convidarla decidieron.

 

La parca aceptó gustosa

la cordial invitación,

y a un numeroso grupo

de Ex-A-Tec ahí conoció.

 

Pasadas algunas copas

de buen vino de Bordeaux,

la muerte más relajada

sus planes les compartió:

 

“Los panteones en México

ya muy llenos están…

No vine de vacaciones

sino buscando exportar”

 

“Con el Tec tengo convenio

de buenos profesionistas enviar

para que vengan a Francia

los panteones a llenar”

Meg 2013



Giverny y los jardines de Monet

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Situado a aproximadamente una hora de Paris, ubicado en la región de Alta Normandía se encuentra el pequeño pueblito de Giverny. Este “village” alberga los jardines que inmortalizara en sus obras el pintor impresionista: Claude Monet.

El lugar es una danza de flores, que en la época de su creación, fueron traídas desde lugares muy lejanos y ordenadas según la voluntad del artista. Según cuentan los lugareños, los pintorescos jardines, provocaron asombro y conmoción entre los vecinos del pintor por temor a que dichas plantas (desconocidas en aquellos tiempos) pudieran alterar el equilibrio vegetal del lugar.

El estanque, los puentes japoneses, las flores que deleitan a la vista gracias a su contraste de colores, texturas y formas, permiten a los visitantes, experimentar tranquilidad y alegría entre muchas otras emociones. Además, el poder ingresar a lo que fuera la casa del pintor y recorrer sus habitaciones, es en cierta manera (o al menos para mí) penetrar en la intimidad de Claude Monet.

Bonito camino,

Meg


La Petite France

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Situada en Strasbourg, capital de la región de Alsace, La Petite France es un “Quartier” (zona de la ciudad) rodeado por canales y constituído en su mayoría, por “maisons à colombages” es decir, construcciones en cuyas fachadas pueden observarse claramente vigas de madera.

Dicho quartier fue construído en el Siglo XV con el propósito de albergar a los enfermos de sífilis. Posteriormente, fue destruído en su totalidad durante la Segunda Guerra Mundial.

Hoy en día, y 40 años después de su reconstrucción, este pequeño barrio, constituye un atractivo más de la ciudad. Strasbourg asegura a sus visitantes: caminatas llenas de romance, excelente comida y bebida, sin olvidar la calidéz de sus habitantes que contrasta con el frío de la región.

Meg


El encanto de un « Salon de thé »

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Salon de thé et macarons

El hábito de tomar el té no es meramente francés. El té fue introducido en Francia por los jesuitas en el siglo XVI para ser usado como digestivo. Pero su origen es milenario y oriental, fueron los chinos a quienes se les atribuye su descubrimiento. Yo pienso que en todas las culturas existe un equivalente. Pero no viene al caso debatir sobre ello, sino descubrir los aspectos que caracterizan el “tomar el té a la francesa”.

Visitar un “salon de thé français”  es una de esas experiencias que se comprenden mejor en la práctica y que se puede llegar a disfrutar enormemente.

Como bien anuncia el nombre, la especialidad aquí es el té. No se descarta claro está, la existencia de otras bebidas en el menu pero, desde mi punto de vista, pedir un capuccino en un lugar como estos, es desperdiciar la oportunidad de descubrir.

Los salones de té parisinos son diversos : los hay hipsters de corte intelectual, árabes, orientales, juveniles, bohemios, los del quartier (del barrio), los turísticos (por lo general clichés y más costos de lo normal) y los BCBG(bon chic, bon genre que es algo así tirándole a burgués).

Saber qué pedir, no quemarse las manos con la tetera, el encanto de la vajilla abuelezca y la selección des “pâtisseries ou gourmandises” para acompañar la bebida,  puede resultar confuso desde el principio si no estamos habituados.

La carta es un juego de palabras donde, desde el inicio, se presenta un dilema crucial que va más allá de saber o no francés : decidir entre “thé ou infusion” .

Aunque a simple vista la única diferencia pueda parecer el precio (un thé es en general más costoso que una infusion) trataré de compartir aquí lo que he aprendido sobre cómo diferenciar estos ambiguos conceptos:

El Té – thé : Es una mezcla de hierbas, raíces u hojas que contienen teína y que, gracias a que es adicionada con agua y/o otros líquidos se convierte en una bebida estimulante.

“El tecito” – Tisane : Es una mezcla de hierbas o flores (secas o recién cortadas) de tipo medicinal que puede prepararse en agua -fría o caliente- y a través de diferentes métodos. En México tenemos una gran variedad, desde aquellas que sirven para calmar los nervios hasta las que “asientan la pancita o curan un empacho”.

La Infusión – Infusion : Es la clásica bolsita que contiene hierbas o flores secas (medicinales o no) y que se deposita directamente en la taza, a la cual se le agrega agua caliente y que por lo general rinde para preparar 1 bebida. La bolsita puede retirarse de la taza en cualquier momento dependiendo del nivel de intensidad deseado.

En un salon de thé parisien, el té se presenta en una “bouilloire”  es decir, una tetera que conservará al máximo la temperatura caliente del agua. Esta viene con un filtro interno en el cual YA reposa la mezcla de té seleccionada. Rinde 2 ó mas tazas . El servicio puede comprender un recipiente adicional con agua natural caliente. La dinámica consiste en añadir a nuestra taza el té contenido en la bouilloire y mezclarlo con un poco de agua si se desea. Esto se hace para rebajar el sabor ya que, por lo general, el té resulta mas concentrado que la infusión.

Algo que me fascina de la experiencia, es que se pueden encontrar los cubitos de azúcar para endulzar :) aunque yo no gusto de endulzar el té, debo confesar que tienen su encanto.

Como cortesía de la maison de thé (del establecimiento), una galletita de mantequilla va incluída con el té. Pero, para acompañar el thé à la française, nada mejor que hacerlo con una patisserie clásica y muy francesa :“les macarons” de los cuales escribiré más adelante.

 

Nota adicional : Este es el proceso típico de las “maisons de thé” tradicionales, sin embargo, si en otros establecimientos al pedir té, el mesero aparece con una tetera y una bolsita no hay que pensar de inmediato que nos dieron “gato por liebre” :) . En primer lugar se verifica que la leyenda “thé” aparezca en el sobre. A continuación se deposita la bolsita en la “bouilloire” y NO en la taza.

 

Meg


Eliminando la basura mental

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Hace un mes encontré un artículo sobre la sabiduría tolteca, para mi grata sorpresa, ¡en una revista francesa de management!

El artículo se llamaba: “Mieux manager grâce à la sagesse des Toltèques” – Administrar mejor gracias a la sabiduría de los toltecas. Si bien los aspectos que menciona se enfocan a la mejora de las relaciones en el ámbito profesional, la lectura de los principios, me hizo reflexionar seriamente acerca de los resultados que produciría ponerlos en práctica para elevar nuestra calidad de vida personal.

¿A qué me refiero? hablo claro del interior pero también de las relaciones con otros, empezando por eliminar todas esas basuritas mentales que nublan nuestro juicio y que, cuando menos nos damos cuenta, nos han llenado la cabeza, haciéndonos sentir apesarados, con relaciones de baja calidad o meramente superficiales.

Los 4 acuerdos toltecas constituyen algo así como un check-list para revisar cómo andamos, para recordar y tratar de llevar a cabo, aunque fallemos algunas veces en el intento.

1. Que tu palabra sea impecable – “Lo que sale de tu boca eres tú”

 

Es una regla bastante olvidada y deformada en la práctica pues hemos dejado de poner atención a lo que decimos. Existen tres aspectos importantes:

a)      El lenguaje que usamos hacia nosotros mismos: ¿Cuántas veces al equivocarnos no nos auto-reprendemos severamente con adjetivos despectivos? “¡Qué tont@ cómo pude olvidar X cosa!” Sólo por poner un ejemplo claro, evidentemente hay palabras más floridas de acuerdo al idioma y a la situación.

b)      Lo que decimos a los demás: No ser sinceros, no ser honestos, no ser puntuales, no cumplir con lo que prometemos.

c)       La crítica:  Comer prójimo crudo… ¡exquisito!

La intención detrás de  nuestras palabras se convertirá en hábito. Y uno de los más peligrosos es: la crítica.

Una vez  escuché: “Nunca hay que faltar a una reunión porque -por los que no están- a hablar se empieza” WTF!.

La sabiduría tolteca expresa claramente que jamás se debe utilizar la palabra para denigrarse ni para denigrar a otros. Y esto es muy cierto, es impresionante la cantidad de personas que utiliza la crítica para dejar salir sus frustraciones emocionales, sus vacíos o simplemente para tener de qué hablar o encajar en el círculo…

i. Un buen ejercicio para corregirse es:

Empezar por tratar de detectar qué porcentaje de nuestras conversaciones están centradas en hablar de otros, en juzgarlos. No  importa si nos decimos a nosotros mismos que es “crítica constructiva”, no es constructiva cuando es de adentro hacia afuera, mucho menos si se hace a espaldas de alguien.

ii. Si no criticáramos no tendríamos nada que decir

Ese es el riesgo, al tratar de modificar el hábito en uno mismo, puede ser que otras personas de nuestro entorno (con las que antes solíamos criticar y encajar bien) les resulte incómodo que no les sigamos la corriente o peor aún, puede que descubramos que no tenemos conversación alguna si no se trata de hablar de otros. Este acuerdo implica no seguirle la corriente a los chismosos (no basta con evitar contar el chisme sino también evitar escucharlo).

2. No te tomes nada personal – “Ni la peor ofensa, ni el peor desaire, ni la más grave herida”

Frase que  en mi diccionario personal aparece como: “la chapuza acusa” :)

Para los que no conozcan el regionalismo (pues ni siquiera me consta que forme parte del español de México), “Chapucero” es alguien tramposo, no honesto. Esta frase apela al karma, a la segunda ley de Newton, llámele usted como prefiera.

Pero la realidad es, que si tomáramos conciencia -de que lo que cada persona dice o hace, es una extensión de ella misma, de la realidad que vive o ha vivido- comprenderíamos mejor su proceder.

Después de vivir un tiempo en un país extranjero, cuando al principio me tomaba cada experiencia de una manera tan personal, tan a pecho… y mi corazón y mente comenzaban a desgastarse decidí crear un apartado en mi cabeza llamado: “diferencias culturales” ahí trato de llevar cualquier ofensa o situación antes de que llegue a mi corazón (por más meloso que se lea) y sí, trato de vaciar ese apartado lo más rápido posible.

Si pasamos la vida cargando en la mochila de la memoria: ofensas y resentimientos (por más mínimos que sean) acabaremos siendo unos intolerantes de primera y eso que estaremos viviendo no será una vida sino un martirio (para nosotros mismos y para los que están con nosotros).

3. No hagas suposiciones – “Si tienes una duda aclara, si sospechas pregunta”

 

¿Cuántos malos entendidos y corajes nos evitaríamos si fuéramos más directos en nuestra manera de comunicarnos? La imaginación debe usarse de una manera constructiva, no para formar parte del sospechosismo de historias sin fundamentos que hacen mucho mal a la mente y nos restan credibilidad.

a)      Un cedazo de emociones, de ideas para limpiar la mente

Frases como “piensa mal y acertarás” no reflejan otra cosa más que desconfianza y pre-disposición. Antes de hacer inferencias, es mejor preguntarse si detrás de ellas existe una acción válida que sustente esa “falsa creencia”.  La intuición existe sí, pero en este caso la suposición  se acerca más a la mal pensadez.

4. Haz siempre tu mejor esfuerzo – “Si haces siempre lo mejor que puedes nunca podrás recriminarte nada o arrepentirte de nada”

 

Las basuritas mentales también se acumulan por estar pensando en nuestros “errores” del pasado. El detalle está en que un error que no se analiza queda en eso: en un desacierto, en una emoción que flagela la mente de sólo recordarlo.

a)      Tomar el tiempo para pensar

Vivir rápido no ayuda. Evadir estar a solas consigo mismo tampoco. Cuando uno analiza a detalle un “error” cometido, lo transforma en experiencia, en aprendizaje. Toda la energía que se destinaba a sentir: vergüenza, odio, coraje, se transforma en tranquilidad cuando se ha asimilado lo vivido y, lo mejor es que seguramente aprenderemos de ello en lugar de permanecer amargados.

 

Es maravilloso que los toltecas hayan establecido estos principios pero, ¿por qué los mexicanos hemos olvidado sus milenarias enseñanzas? ¿por qué me vine enterando de esto en Francia y jamás lo escuché en México?. Es curioso seguramente, pero lo cierto es que una vez consientes de estos 4 acuerdos podemos intentar llevar una vida de mayor calidad. Seguramente no será fácil pero cada día es una nueva oportunidad.

 Meg

toltecas

Para profundizar más sobre el tema sugiero el libro del Dr. Miguel Ruiz – Los cuatro acuerdos toltecas, fue él quien se dedicó a recopilar la sabiduría ancestral tolteca para darla a conocer.