No es cabello chino es « cabello con onda »

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Brave Merida

 

Nunca había entendido por qué en México al cabello rizado se le dice “chino” pero ya de entrada suena medio feo.

Investigando un poco al respecto, me enteré de que no tiene nada que ver con los orientales amarillos sino con el pasado mestizo de México. Sucede que, durante el mestizaje, se generó  una cruza resultado de indígenas y mulatos africanos de cabello muy rizado. A quienes se comenzó a llamar “chinos”, adjetivo con cual se denominaba a las personas que formaban parte de la servidumbre, pero que con el tiempo, se utilizó para designar a todos aquellos nacidos con el cabello rizado, rasgo distintivo de esta singular mezcla.

Cerrado el paréntesis cultural, me gustaría recalcar que probablemente la época dorada de los rizos fueron los años de “Corazón salvaje” 80’s, donde el volumen era bien visto y una melena abundante era anhelado por la mayoría.

Pero desde finales de los 90’s comenzó una campaña desacreditadora del rizo (al menos en mi escuela primaria) . Misma que se intensificó al comenzar la secundaria, pues todas queríamos tener el cabello lacio “de baba”, lo que para las chinas, como yo, implicaba una tortuosa cita con la secadora de cabello de mínimo 40 minutos (sí, las planchas no eran tan comunes como ahora).

Yo, poseedora de una melena de leona, debo confesar que durante gran parte de mi vida, viví esclava de la secadora y la plancha, persiguiendo un liso que yo consideraba más bello que mi rizo.

Después de vivir en una ciudad donde el clima es húmedo, me valió me di cuenta de que dedicar horas a planchar mi cabello era no sólo inútil sino agresivo, así que, lentamente comencé a dejar a mi cabello ser.

Aquí, en contacto con diferentes culturas, he podido apreciar diferentes tipos de rizo, texturas y espesores que van desde el afro (así, crespo tal cual) hasta el quasi ondulado, y he llegado a la conclusión de que el mío me gusta mucho.

cabello-con-onda

He aprendido a apreciar mi cabello y a interpretar los cuidados especiales que necesita. Lo he dejado seducirme poco a poco, y aunque no fue fácil dejar de lado la plancha, me he dado cuenta que me siento más auténtica dejando a mis rizos libres. No sé si más sexy o más salvaje… pero definitivamente SÍ MÁS ÚNICA, MÁS YO.

Buen camino,

Meg

YO

 


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