Objetivo: Ser catalizadores de emociones

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¿Cómo controlar la propia reacción ante los efectos nocivos del medio que nos rodea?

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En un mundo ideal, los seres humanos seríamos como los árboles. Sí, así como éstos nobles seres convierten las toxinas presentes en el aire en nuestro combustible vital, las personas deberíamos a su vez, ser catalizadores de la mierda los factores externos transformándolos en amor, energía, bienestar… de manera automática y meramente natural.

Es como si cuando estás atorado en el tráfico y el del coche de atrás te suena el claxon de manera grosera y provocadora tu sacaras la cabeza por la ventana y le dijeras de manera auténtica y sin sarcasmo: “qué tengas un bonito día guap@” (guiño de ojo incluido 😉 )

Como cuando estás fatigado y en el transporte público alguien se te adelanta y te gana el asiento que por prioridad te tocaba y acabaras diciéndole a ést@ de manera sincera: No te preocupes, me gusta ir de pie aunque esté cansad@ hasta las orejas”

A ver, que levante la mano quién no se haya encontrado en el momento equivocado para recibir los daños colaterales del mal carácter de una persona, un hecho fortuito o cualquier situación que obligue a “pagar el pato” (entiéndase las consecuencias) cuando, como se dice en México “uno no tenía ni vela en el entierro”.

Definitivamente no existe bola de cristal para anticipar, ni burbuja para protegerse de los radicales libres o psicópatas que terminan mermando de alguna manera nuestro ánimo,  alterando nuestra armonía y buena ondez. Sin embargo, algo debe estar en nuestras manos para poder lidiar con este tipo de situaciones y salir lo menos afectados posible.

Aquí mi humilde (pero no exhaustiva) lista de consejos aplicados y funcionales pero que, si alguien que pase por este espacio desea incrementar, agradeceré comente el post, ya que la humanidad entera le será reconocedora.

En el momento del suceso se necesita una salida rápida, una pausa para retomar la calma para no dejarse embarrar ni contaminar por el resto del día, yo por lo tanto recomiendo:

–          Alejarse de la escena y salir a tomar el aire (o ya mínimo trasladarse a un espacio privado). Si esto no es posible, favor de cerrar los ojos y ponerse los audífonos.

–          Concentrarse en observar la propia respiración, una y otra vez por al menos 5 minutos o el tiempo que sea necesario para retomar la tranquilidad y filtrar la sensación desagradable.

–          Salir a caminar o si no es posible realizar una serie de estiramientos: girar la cabeza (y extremidades), agacharse y estirarse intentando tocar el techo con los dedos.

–          Escuchar música clásica, o que favorezca la relajación (la música de Reiki es formidable). Recomiendo crear una playlist para emergencias como ésta.

–          Mi hermana me comentó una vez que a ella le es útil poner la mente en blanco e imaginar los escenarios más locos y agradables como “Qué haría yo si me ganara el Melate/Euromillion, la tía abuela bailando en falda hawaiana etc.).

–          Recordar una experiencia cómica, del estilo de un “chiste local” para desfogar la energía en una buena carcajada.

–          Salir a correr (entiéndase hacer deporte) puede ser muy útil, aunque esta alternativa puede no ser inmediata en el momento en el que sucede el inconveniente.

–          Hablar al respecto con alguien de confianza (Esto no lo recomiendo a menos que se tenga algo procesada la emoción pero es cierto que puede ser bueno estar acompañado aunque no estoy a favor del todo pues creo puede generar co-dependencia pero repito, todo depende de las circunstancias).

–          Escribir al respecto (esto siempre ayuda, cuando se tiene la facilidad de expresar por escrito lo que se siente, de lo contrario se puede llegar a desarrollar esta capacidad). El ejercicio de la escritura nos ofrece la alternativa del desfogue anónimo sin preocuparse de juicios externos. Este íntimo encuentro con uno mismo permite poder leer lo escrito posteriormente y así poder uno mismo analizar y procesar de manera “fría” la reacción.

–          Algunos recomiendan golpear cojines, gritar, hacer oración, las alternativas son variadas pero se ajustan a lo que a cada quién le acomode mejor siempre y cuando no pongan en peligro y/o constituya una salidas falsa para evadir la realidad y favorezcan una dependencia.

Yoga cat

Definitivamente en algún momento del ciclo educativo el enseñar a controlar la respiración para llegar a un estado de relajación debería ser parte de las asignaturas como lo son aritmética y geografía. El control del estrés y las emociones son absolutamente indispensables para hacer frente a los desafíos de nuestra época.

Yo quise hacer una reflexión sobre el tema ya que, sin deberla ni temerla, me vi impactada por los cambios de ánimo de una colega de trabajo al tener diez minutos de haber llegado a la oficina… Es cierto que no podemos escoger a las personas o las situaciones que forman parte de nuestro entorno pero es seguro que podemos intentar controlar o procesar mejor la manera de reaccionar ante ello.

La madurez de una persona se mide por la capacidad que tiene para poder aceptar sus errores (reconocer su responsabilidad ante los mismos) sin necesidad de estar atribuyéndoselos al destino, a las circunstancias o a otras personas.

Espero este post sea de utilidad.

Feliz y relajado camino :)

Meg


En México se habla -mexicano-

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La primera vez que escuché el término “hablar mexicano” fue en el año de 2006, visitaba por primera vez Europa y me encontraba en la Piazza di Spagna en Roma, Italia.

Desconozco si suceda a alguien más pero al menos a mí, cuando estoy en un país con un idioma diferente al mío,  el oído se me agudiza al percibir apenas alguna palabra en mi lengua materna.

En medio de aquel barullo de idiomas a la caída de la tarde, atrajo mi atención una pequeña niña (con notorio acento español) que curiosa preguntaba: “Mamá, ¿qué quiere decir güera?” A lo que la madre respondió con una seguridad que me dejó casi boquiabierta: “Güera es rubia en mexicano”. Entonces yo me sorprendí y hasta llegué a pensar: “Ah pero cómo es posible que diga tal cosa… en México también hablamos español y NO mexicano”.

Ha pasado algún tiempo desde entonces y debo confesar que continuo sabiendo de extranjeros que preguntan si en México hablamos mexicano… y, después de conocer gente de varios países hispano-parlantes como Argentina, Colombia, Venezuela, Bolivia y Perú hoy comprendo mejor la naturaleza de la pregunta, y me permito decir abiertamente (esperando no sonar chovinista) que el español de México es todo un tema en sí mismo.

El español que se habla en México encierra un conjunto de expresiones, sintaxis y palabras (sin dejar de lado la picardía del albur) que entrañan una manera de ver la vida, una diferencia que va más allá de una cuestión de acento.

Por eso debo reconocer que aquella dama española no estaba nada equivocada al decirle a su hija que en México se habla mexicano.

Buen camino,

Meg


Bienvenid@ al club de los intolerantes

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Desde hace algún tiempo he llegado a la conclusión de que un mínimo de civilidad y organización son indispensables para poder vivir en cualquier sociedad. Se puede llegar incluso a comprender que existan circunstancias fuera del propio control y esto hasta aquí es aceptable pero, ¿qué pasa cuando sí se puede hacer algo al respecto? es decir, cuando se elije no conformarse y tomar el incómodo camino de la queja.

Y es que a los mexicanos no nos gusta quejarnos.

Podemos echar madres pestes pero a la hora de la verdad, es decir, cuando hay que hacer algo al respecto, simplemente solemos evadir. Quejarse es algo que no va con nuestra filosofía de vida “cool y buena onda”. Siendo honestos, hacerlo de la manera correcta requiere tiempo. Para bien o para mal, hasta terminamos encontrándole algo positivo a la situación, nos resignamos y continuamos.

Probablemente es un mecanismo de defensa para estresarnos menos y ser más felices… quién sabe.

Pero el caso es que hace tiempo yo ya no puedo evitar no sólo “ver el prietito en el arroz” sino hasta quejarme con la cocinera.

Cuando no recibo un servicio o producto por el cual pagué (primero trato de informarme según aplique) hago llegar mi queja con la persona adecuada hasta que se resuelve el problema. Esto puede sonar muy lindo pero la cosa es que uno termina volviéndose algo cuadrado y percibido como intolerante.

Así es, no tengo siquiera treinta años y a veces ando sintiéndome como la señora de los gatos: criticona, exigente y gruñona (con todo respeto para las damas de +70 que leen este blog). Cabe precisar que en ningún momento soy grosera eh, dejemos eso muy claro. Es sólo que uno cambia: se vuelve cuidados@ del propio tiempo y del de los demás, respetuos@ de su espacio y del de otros. A mí me gusta llamarlo civilidad, pero lo cierto es que si uno  no se controla puede ser asfixiante (para uno mismo), llegando incluso a no estar contento en ningún lado porque, siendo realistas, siempre habrá algo o alguien que no comparta los mismos estándares/valores que uno.

Decidí contarle estas ondas a una amiga que lleva tiempo viviendo por estos lares; ella me escuchó paciente, y cuando terminé de hablar, me dice: “¡Felicidades! después de 4 años en Francia algo se te tuvo que haber pegado… recuerda que aquí quejarse es deporte nacional”… dicho esto no supe si reir o llorar, no quiero que mi felicidad se escape en forma de quejas. Usted opine.

Senora-de-los-gatos

Lindo y feliz camino :)

Meg

 


No es cabello chino es « cabello con onda »

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Brave Merida

 

Nunca había entendido por qué en México al cabello rizado se le dice “chino” pero ya de entrada suena medio feo.

Investigando un poco al respecto, me enteré de que no tiene nada que ver con los orientales amarillos sino con el pasado mestizo de México. Sucede que, durante el mestizaje, se generó  una cruza resultado de indígenas y mulatos africanos de cabello muy rizado. A quienes se comenzó a llamar “chinos”, adjetivo con cual se denominaba a las personas que formaban parte de la servidumbre, pero que con el tiempo, se utilizó para designar a todos aquellos nacidos con el cabello rizado, rasgo distintivo de esta singular mezcla.

Cerrado el paréntesis cultural, me gustaría recalcar que probablemente la época dorada de los rizos fueron los años de “Corazón salvaje” 80’s, donde el volumen era bien visto y una melena abundante era anhelado por la mayoría.

Pero desde finales de los 90’s comenzó una campaña desacreditadora del rizo (al menos en mi escuela primaria) . Misma que se intensificó al comenzar la secundaria, pues todas queríamos tener el cabello lacio “de baba”, lo que para las chinas, como yo, implicaba una tortuosa cita con la secadora de cabello de mínimo 40 minutos (sí, las planchas no eran tan comunes como ahora).

Yo, poseedora de una melena de leona, debo confesar que durante gran parte de mi vida, viví esclava de la secadora y la plancha, persiguiendo un liso que yo consideraba más bello que mi rizo.

Después de vivir en una ciudad donde el clima es húmedo, me valió me di cuenta de que dedicar horas a planchar mi cabello era no sólo inútil sino agresivo, así que, lentamente comencé a dejar a mi cabello ser.

Aquí, en contacto con diferentes culturas, he podido apreciar diferentes tipos de rizo, texturas y espesores que van desde el afro (así, crespo tal cual) hasta el quasi ondulado, y he llegado a la conclusión de que el mío me gusta mucho.

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He aprendido a apreciar mi cabello y a interpretar los cuidados especiales que necesita. Lo he dejado seducirme poco a poco, y aunque no fue fácil dejar de lado la plancha, me he dado cuenta que me siento más auténtica dejando a mis rizos libres. No sé si más sexy o más salvaje… pero definitivamente SÍ MÁS ÚNICA, MÁS YO.

Buen camino,

Meg

YO

 


Estúpida y sensual “porn food”

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PornFood

Los gustos de una persona pueden cambiar con el tiempo, a lo largo de mi vida he tenido diferentes “debilidades culinarias” y no, no tiene nada que ver con mis comidas preferidas (eso es aparte) sino con el hecho de que son antojos pecaminosos, cuyo contenido : calórico y poco saludable,  impide comerlos seguido (por constituir un atentado contra la figura y la salud a largo plazo).

Aquí mi TOP 10, a la fecha, de comida pecaminosa… porque más vale conocerse a tiempo, ¿no?

1. Pizza, mi máxima y más antigüa tentación. Puedo comerme 4 rebanadas (o más) sin problema. Eso sí, debe ser de pasta delgada, queso abundante y con una salsa de tomate BUENERRIMA.

2. Pasteles esponjosos… con todo y betún cremoso. Si es casero y de chocolate ya valí…

3. Galletitas : si, chiquitas y de aspecto inocente… son peligrosas porque al final no sé cuántas me terminé comiendo

4. Cafés, malteadas y chocolates con crema batida (fríos o calientes)

5. Brownie con helado y harto jarabe de chocolate, es muy difícil que me resiste si lo veo en la carta de algún restaurante

6. Helados cremosos, la perdición calórica…

7. Charcuterie ¿quién puede hacerle el feo a un jamoncito italiano o Pata Negra para el aperitivo?

8. Fondue savoyarde (a base de 3 quesos y vino blanco)… eso y la navidad son lo que me pone felíz al saber que va entrando la época invernal

9. Las papitas con salsa… porque desafortunadamente crecimos bombardeados con la afiramción de que “No puedes comer sólo una”

10. Chicken wings, alitas picositas. Afortunadamente ya encontramos dos lugares en Paris donde pican rico y no saben a salsa BBQ.

Dulce y salado resultaron empatados. La Nutella y las frites han salido de mi lista. El chocolate  no figura pues mi paladar a evolucionado, el chocolate negro es mi nueva pasión y está lejos de representar un peligro calórico 😉

Por obvias limitantes geográficas,  me resulta difícil acceder a la variada gama de antojitos mexicanos que me hacen delirar, pero digamos que los tacos al pastor y los sopes de chicharrón prensado siguen siendo mi punto débil :)

No es siempre pero, y para tí, ¿cuáles son las comidas/antojitos que te hacen babear como a  Homero Simpson?

Homero Simpson

 

Buen camino,

Meg

 


Heridas de guerra

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Hace dos meses y pese a las bajas temperaturas continuamos entrenando. Es ahí cuando más trabajo cuesta salir y ponerse los tenis para correr en el frío. Cuando sentía que por fin lograba sobreponerme, me lesioné la rodilla derecha.

No podía siquiera apoyar la pierna, el bajar escaleras me dolía, me sentía triste, el clima gris no ayudaba y yo no terminaba de comprender el por qué.

Siempre he defendido mi salud ante todo y me dije que si correr representaba un riesgo lo dejaría, aunque en el fondo deseaba que no fuera así, no después de lo que me había costado disfrutarlo.

Aunque el dolor de la lesión iba cediendo, éste reaparecía cuando volvía a correr.  Fui al médico, me revisó y me prescribió una resonancia magnética (horror :( ) para descartar cualquier anomalía.

Personalmente los dramas son algo que no se me da, pero tengo que reconocer que me sentía muy vulnerable. Comprendí y agradecí todo lo que mi cuerpo hace a diario por mí, mis piernas son mi vehículo, me transportan y -me soportan-.

Cookies siempre estuvo ahí para darme ánimos, aún cuando yo sentía un miedo bárbaro de volver a correr pues no quería volver a experimentar aquel dolor. Desde principios de año nos habíamos inscrito a algunas carreras y yo tenía la incertidumbre de saber si podría cumplir con ellas, por lo cual sigo entrenando poco a poco.

Ayer tuvimos un 10 Km y no sólo lo terminé sino que mejoré mi tiempo.

Con esto quiero decir que las lesiones son un riesgo inevitable al enfrentar un desafío. No sólo en el deporte sino en la vida, siempre existe riesgo al emprender algo nuevo.

Hacerle al valiente y caer en la auto-compasión son los extremos a evitar. Uno debe utilizar su inteligencia y sentido común para medir sus PROPIOS riesgos, no a partir de lo que le haya sucedido a alguien más, no infiriendo sin fundamentos sino situándose en un escenario PROPIO (asesorándose profesionalmente de ser necesario) y a partir de ello hacer una auto-evaluación realista.

No voy a decir que después de esta carrera estoy como si nada, sé que tengo que seguir fortaleciendo mis rodillas y… de paso, curarme el pequeño “regalito” que me quedó después del 10 Km de ayer :) Aunque sé que hoy soy más fuerte que antes.

Heridas de guerra

We did it!

Bonito camino,

Meg


Vaciando la mochila, de pensamientos inútiles

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Vaciando la mochila

¿Qué es un pensamiento malo? No, no tiene nada qué ver con la ética del bien y del mal. Es simplemente algo que al ser recordado hace sentir incomodidad. Probablemente se trate de un recuerdo que genera tensión y despierta emociones como  vergüenza, arrepentimiento, coraje, auto-crítica o auto-flagelación.

¿Suena fuerte, no? Pero son más comunes de lo que creemos. Lo impresionante es que dichos pensamientos pueden aparecer de repente, así sin más, y generar un estado de estrés repetitivo que impide avanzar a nuevas experiencias, convirtiendo a las personas en entes grises, apagando su dicha de vivir y la claridad de su mente.

Si después de una profunda reflexión sobre dichos pensamientos, si después de haberlos puesto en la balanza del aprendizaje éstos siguen apareciendo, aquí están algunos pasos para eliminarlos de la escena, para vaciar la mochila e ir más ligeros por el camino de la vida: :)

1. Sustituir el pensamiento basura por uno positivo. Un recuerdo verdaderamente agradable, lindo. Que haga exaltar los sentidos de tan solo recordarlo: una situación de mucha felicidad y satisfacción

2. Escribir los pensamientos incómodos en un papel y deshacerse de él, así sin más. El hecho de escribir es el primer paso para liberarse de su peso, eliminarlo materialmente es muy reconfortante también

3. Una caminata para tomar aire. Hacer ejercicio para liberar endorfinas, lo ideal sería convertirlo en un hábito. En materia de actividad deportiva hay que tomar en cuenta algunas consideraciones:

a)      Cuando es una actividad cíclica, que en la mente el objetivo sea siempre concentrarse en la respiración y no en darle vueltas al pensamiento basura

b)      Realizar deportes de grupo para evitar aislarse

c)       Realizar una actividad que exija coordinación física y mental total

4. Construir una afirmación positiva, una frase corta que haga sentir bien. Un decreto que signifique algo para uno (no para otros). Esta frase puede decirse al iniciar un nuevo día, ante la aparición de los pensamientos basura, el objetivo es generar bienestar mental inmediato

5. Escoger una palabra simple y corta, cualquiera que no tenga nada que ver, que sea la clave para uno mismo, que al ser pronunciada sea la señal para entrar en una zona de cero pensamientos negativo

6. Cuando el pensamiento negativo aparezca, hay que respirar de manera profunda, cerrar los ojos durante algunos segundos y tratar de llevar la mente a otro lugar

El objetivo con estas acciones es evitar entrar en una zona de ansiedad, pues la ansiedad es cíclica y  obsesiva.

No hay que olvidar que los pensamientos se convierten en sentimientos, éstos a su vez generan emociones y las emociones provocan un impacto en el cuerpo. Cuando las emociones son repetitivas (durante años) generan enfermedades. Para mayor información sobre éste punto, recomiendo leer el libro: Tú puedes sanar tu cuerpo de Louise L. Hay

Hay que soltar y dejar ir, bonito camino,

Meg

El mar


La intuición

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Ese pensamiento fugaz, esa quasi imperceptible cosquilla, cual susurro al oído que indicara por dónde ir, como un ligero roce para que dirigir la atención a algún detalle.

No, no tiene que ver con el azar, la paranoia o el fatalismo (“mal pensadez”). Tampoco tiene fundamento científico y por lo mismo es sub-valorada.

La intuición, es la sensibilidad que todos tenemos, pero que no todos desarrollamos, misma que nos avisa y protege, pues es nuestra conexión con lo divino.

No sé cómo había pasado tanto tiempo con mi intuición dormida. No quiero parecer dogmática pero cuando le hago caso, las cosas me fluyen mejor.

“Creo que empiezo a entender…” 😛

Meg


Le secret du bonheur – El secreto de la felicidad

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Je conduis ma vie – Yo conduzco mi vida

Je crée mon futur – Yo creo mi futuro

J’accepte ce qui est – Yo acepto las cosas como son

J’accueille chaque événement comme étant juste – Yo recibo cada suceso con aceptación de que es justo lo que necesito

Je respire – Yo respiro

“A vouloir les événements comme ils arrivent : c’est le secret du bonheur” Epictète

“Recibir los sucesos tal cual llegan : es el secreto de la felicidad” Epicteto

Meg