Los diez mandamientos de la nueva ñora (2.0)

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Pues sí, dicen que el primer paso es reconocerlo 😛 … no es cierto. Fuera de bromas y como comentaba en el pasado post “¿Acaso soy una ñora?” el término exige ser redefinido de acuerdo a las nuevas tendencias.

Sola o en pareja, con o sin hijos, arriba de los veinte o de los cincuenta, creo que hay una serie de puntos a recordar para no quedarse atrás, para no pertenecer a esa antigua y decadente generación de ñoras que lejos de imprimirle valor al género femenino lo caricaturizan un poco.

Escribo pues estos puntos como un recordatorio para mí misma en el futuro, para no olvidar, para todas aquellas que se resisten a la idea de que los cambios son parte de la vida, que no se tienen 20 siempre. Para las solteras, para las casadas, para las jóvenes, para las experimentadas…

Va con mucho cariño esperando que, no importa en qué etapa de su vida se encuentren, siempre sean plenas, y tengan amor a sí mismas para después, poder dar a los demás.

Los diez mandamientos de la nueva ñora (2.0)

1. Opiniones propias tendrás

Nada de: “Alberto dice”, “Rogelio piensa”, “David quiere”… como centro de tu conversación. No dejarás a alguien más la responsabilidad de pensar por ti. No tendrás miedo de decir: “YO digo”, “YO pienso”, “YO quiero”.

2. Tus más profundas pasiones nunca olvidarás

Recordarás siempre eso que te movía antes de vivir en pareja, casarte o ser madre. Es evidente que los temas de conversación de una persona se centran en sus áreas de interés y que las mismas cambian con el tiempo pero PROCURARAS tener un tema propio: no tus hijos, no tu pareja, algo que se enfoque en ti, que te guste a ti.

3. A tus amigas frecuentarás

Por más tiempo que te guste pasar con tu pareja ô por más apretada que tengas la agenda, harás espacio para pasar un rato entre amigas. Si tus amistades se han visto impactadas por los cambios en tu vida buscarás otras nuevas.

4. De tu cuerpo y salud cuidarás

No pondrás como pretexto a algo o a alguien para descuidarte. No olvidarás tu lado sexy y sensual. Te arreglarás para alguien SI, lo harás para TI.

5. Objetiva e informada permanecerás

Las redes sociales y las tecnologías de la información, sin miedo y para bien, habrás de utilizar. Antes de opinar te informarás.Nada de exageraciones, chismerío ni de tratar de imponer tus opiniones, éste tipo de conductas le resta puntos a tu credibilidad.

6. Los prejuicios de lado dejarás y la crítica moderarás

Si bien es cierto que la capacidad de observación de algunas mujeres se agudiza con la edad, la manera en la que los otros vivan no es asunto tuyo. Los prejuicios evidencian la manera de pensar de la época en la que fuiste educada. Los usos y costumbres evolucionan, todo cambia.

7. Sobre tu edad no mentirás

(Eso es muy ñora de los 80’s – 90’s). Siéntete orgullosa de los años que has vivido, de tus heridas de guerra, sean: un corazón roto, arrugas, estrías o canas.

8. A viajar ligera aprenderás

No, esto no tiene nada que ver con maletas, tiene que ver con la capacidad de perdonar para no guardar resentimientos y andar ligera por la vida.

9. Profundamente te conocerás

Sabrás identificar cuando estás sensible por cambios hormonales o por el clima, cuando estás enojada con tu pareja o con tu jefe. Lo identificarás rápido, tratarás de hablar claro y no andarás regando amargura por doquier ni colgando milagritos a quiénes no les corresponde.

10. Estar sola tu disfrutarás

La dependencia y la ansiedad serán los estados emocionales a evitar. Vencer el miedo a estar sola, a estar con una misma, es algo que toda mujer debe saber. Es algo diferente a andar de arriba para abajo todo el día para no pensar… es más profundo que estar trabajando hasta tarde como loca para no sentir. Es algo que parte del hecho de cultivar una relación íntima con una misma, que deriva del autoconocimiento y de saber disfrutar de la propia compañía así como se puede disfrutar de estar con los demás.

Y bien, no sé si yo pueda cumplir todos éstos preceptos al pie de la letra pero al menos sé que quiero intentarlo. Evidentemente cada mujer libra una lucha particular desde su trinchera y las circunstancias de cada una son únicas pero buenas noticias: nunca es tarde para re-inventarse a sí misma y buscar el equilibrio.

 Meg

 


¿Acaso soy una ñora?

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No sé si estoy pasando por una crisis de la edad o qué me sucede… lo cierto es que me encuentro en la veintena y a pesar de que no entré en pánico cuando cumplí los veinticinco hay algunos pensamientos que me asaltan de repente, cuestionándome la pertinencia de los roles que actualmente vivo versus la imagen de lo que se espera de mí o lo que los medios quieren vender al segmento de mujeres “de mi edad”.

Sucede que vivo entre dos tierras, es así. Aunque no de manera física formo parte de la sociedad mexicana. Al mismo tiempo, dada mi ubicación geográfica lucho por tener un lugar dentro de la sociedad francesa, enfrentándome así a una diferencia de costumbres entre el conservadurismo mexicano (latinoamericano) y la apertura europea (en general).

Poniéndolo más claro, cuando reviso mi timeline de Facebook, es fácil ver la diferencia entre mexicanos y franceses por el contenido de sus publicaciones. Mi timeline mexicano está lleno de fotos de bodas y ultrasonidos… en mi timeline europeo las bodas son escasas y, aunque se puede ver que hay parejas que se encuentran viviendo juntas, no es necesario que estén casadas. Tengo la ligera impresión de que las mujeres mexicanas adoptan una actitud diferente en cuanto se casan y eso me genera un poco de conflicto.

En toda sociedad, el hecho de firmar un contrato legal o religioso transforma automáticamente a la señorita en “señora” (Y aclaro que se trata específicamente de la mujer porque los hombres no pasan de señoritos a señores). Pero dentro del contexto mexicano este cambio es sumamente radical ya que da por hecho el cumplimiento de ciertas obligaciones domésticas, y expulsa inmediatamente a la fémina fuera del mercado, dicho de otra forma: posiciona a la mujer más cerca de la imagen de madre de familia que de la de objeto del deseo.

¿Cuáles son los factores que vuelven a una mujer “ñora”? ¿Por qué ser “ñora” puede relacionarse más con edad avanzada que con algo sexy? ¿Hay una edad para la “ñorez”? ¿Existirán acaso determinados hábitos que delatan a las “ñoras”?

Son estas reflexiones las que discutía recientemente con una de mis mejores amigas, la cual, a pesar de vivir sola desde la preparatoria ha reconocido desde siempre tener una personalidad algo “ñora”. Dado que NO nos identificamos con esa imagen devaluada del término creo que es el momento justo de brindar un significado más apropiado y actual al concepto (y sus derivados), dejando de utilizarlo para restregar un estatus social, más propio de un género que de otro, o simplemente como calificativo despectivo.

Eres ñora desde que haces conciencia de que no puedes vivir de atún, de que la ropa que se acumula no se lavará sola, desde que te haces responsable de surtir tu despensa y administrar el dinero de manera que ningún comerciante (sea un supermercado o alguna institución bancaria) te vea la cara. Eres una ñora triunfante cuando superas la prueba de realizar ágilmente una labor desconocida, desde cocer una sopa, cambiar una llanta, planchar una prenda o destapar un desagüe. Eres una ñora hecha y derecha cuando no se te va una y te trabajan la mente y la intuición a la velocidad de la luz.

No, no hay edad para ser  ñora, se aprende, se desarrolla. Si me preguntan, no debería ser exclusivo del género femenino y en lugar de ser percibido como cero sexy debería ser considerado super hot (como sucede con los hombres hogareños, tan cotizados ellos ).

No hay que estereotipar, una ñora no necesariamente es fan del que-hacer doméstico pero sí sabe brindar soluciones. Independientemente de contar con la fortuna de tener gente que sepa resolverle a uno ciertas situaciones, el know-how de la ñorez debería ser incluido en algún manual de subsistencia para el cotidiano de la vida, quizás así se reduciría la cantidad de gente inútil (hombres y mujeres) que anda circulando por ahí.

El otro día comentaba con  mi madre el asombro ante los cambios producidos en mi persona durante estos tres años desde que dejé el hogar de mis padres, entre los cuales puedo mencionar: la destreza para desarrollar ciertas tareas domésticas, la mal pensadez agudeza mental, el decir las cosas de manera clara y sin tapujos,  el estar un paso adelante, el contar con la habilidad para atar cabos rápidamente, etc. totalmente desconcertada le dije a mi mamá: ¡Creo que estoy envejeciendo! Ella, con la serenidad que la caracteriza me respondió: “Hija mía, bienvenida al mundo de las mujeres observadoras”.

Meg

Sobre el mismo tema: Los diez mandamientos de la nueva ñora (2.0)

 


El cuerpo de las mujeres

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Il corpo delle donne – Documental de Lorella Zanardo

Una denuncia abierta hacia la televisión italiana por presentar a la mujer como un objeto decorativo y meramente sexual.

“Tan solo cuerpos de adorno, pilotados  a control remoto”

Provocando que las mujeres de hoy ya no se acepten a sí mismas, que se modifiquen a través de operaciones, que tengan pánico a envejecer…  consecuencia de la imagen que les ha vendido la televisión y que ellas mismas han decidido “comprar”, pensando que esos comportamientos son parte de su libertad.

Lorella Zanardo : “Viví años en el extranjero. Cuando volví, me indignaba viendo la televisión mientras mis amigos se encogían de hombros: ‘Apágala y ya’. Pero ¿vamos a abandonar a los que no tienen recursos para decidir vivir sin la caja negra? El 80% de quien tiene una, no se informa de otra manera. Tenemos que cambiarla, no ignorarla”

Un excelente documental que permite preguntarnos: ¿ Qué tan lejos estamos de los escándalos de Berlusconi y de la imagen minimizada que se promueve de la mujer?

El video que aquí se presenta se encuentra subtitulado en español y es altamente recomendable.

Para los que deseen visitar el sitio italiano aquí la liga  : http://www.ilcorpodelledonne.net/

Y tu, ¿ves mucha diferencia de lo que se presenta en la TV mexicana?

Meg

 


La importancia de saber decir NO

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Culturalmente a los mexicanos, nos es difícil decir NO. Muchos podrán jactarse de ser directos, de no tener “pelos en la lengua” para decir las cosas, pero a la hora de los trancazos… la verdad es que la gran mayoría experimentamos diferentes grados de incomodidad.

Preferimos decir SI antes que decir NO. Aunque sepamos de antemano que después rajaremos anularemos. Optamos por un NO diferido pues creemos que así se siente menos.

Este rasgo cultural es debido probablemente a la manera en la que fuimos educados: asociando la negativa con el conflicto, y a los mexicanos eso de evadir el conflicto se nos da bien. A lo mejor porque nos importa el qué dirán: la opinión que el otro (el receptor del no) o la sociedad puedan llegar a formarse de nosotros.

Si nos ponemos literales, desde nuestro hablar, se percibe una incongruencia entre lo que decimos y lo que en verdad pensamos o estamos dispuestos a hacer. Por ejemplo: Estas en tu casa… (Cuando recibes a alguien por primera vez) / Mucho gusto… (Cuando no sientes gusto nada especial) / De nada… (Cuando francamente sí esperas algo a cambio) / Mande usted… (Como dando carta abierta a los deseos del interlocutor), etc. El lenguaje nos compromete de más y acabamos sintiéndonos mal por muchas veces no poder sostener eso que el formalismo nos dicta.

Pero volviendo a la situación específica de decir NO, lo más penoso es cuando se utiliza un pretexto falso para “excusarse”, y que resulta peor al toparse con personas que no entienden indirectas (conchudos, imprudentes, sinvergüenzas…) y que insisten, poniéndole solución a la excusa que anteriormente les fue dada, orillándonos a una posición todavía más incómoda: la de buscar un nuevo pretexto. Todo esto podría evitarse diciendo un NO contundente desde un inicio, con o sin explicación adjunta, importando poco lo que los demás puedan decir o pensar de nosotros.

Acaso el decir NO nos convierte en malas personas? Nos hace “mala gente”? NO! No olvidemos que nosotros también somos gente.

Aprender a decir NO de manera directa es una experiencia liberadora que debe practicarse constantemente, así se ejercita 😛 y saldrá cada vez más natural. Negarse puede provocar remordimientos al principio sin embargo, de no aprender a hacerlo estaremos condenados eternamente a pasar por alto a la persona más importante, con la primera que tenemos que quedar bien y que merece todo el respeto posible: UNO MISMO.

Meg


On fait une pause ? – La Pause Café

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Hacemos una pausa ?

La Pause café es un hábito característico de la cultura empresarial francesa.

Solo o en grupo… dependiendo de la cantidad de trabajo. En la intimidad del cubículo, frente a la maquinita de café o en un pequeño rincón de la oficina… en función del nivel de confidencialidad de los temas a tratar.

En torno a un pequeño vaso de café, té, agua o chocolate, los empleados ( chambeadores o no 😛 ) se reúnen para relajarse, intercambiar e introducir un poco de cafeína en su sistema. El objetivo es de lograr despertarse (si es en la mañana) o tratar de no dormirse (si es después de comer).

Hay que mencionar que, mínimo, los franceses hacen dos “pause-café” al día y este momento constituye todo un ritual. Se les puede ver todos reunidos, alrededor de la maquinita de café, poco importa que el café sea bueno o no… ellos podrán quejarse pero al final lo beberán, es así. Cada grupo de afinidad encuentra su momento frente a la maquinita pero, no hay que abusar,  la pausa deberá durar de 15 a 20 minutos para no ser considerada como excesiva y para no entorpecer mucho el tráfico de los demás.

Contrariamente a la cultura de trabajo mexicana, aquí no se pueden llevar tamales, gorditas, taquitos o galletas (al menos) para acompañar la bebida elegida :( . Por un mexicano podría ser percibida como “light”, desabrida o triste pero… ayuda a guardar la línea cuando menos. Los franceses, a diferencia de los mexicanos (poco importa el nivel jerárquico en la estructura de la empresa) conocen que la “pause-café” es un derecho no escrito y no dudan en hacerlo valer.

Algo que admiro de los franceses es su capacidad para relajarse, su estilo desenfadado, y que poco importa si es el jefe quién pasa –dos veces- frente a ellos mientras están haciendo la pausa.

Entonces, on fait la pause? 😛

Meg

On fait une pause ?

La Pause café est une habitude caractéristique de la culture française en entreprise.

Soit en solo ou en groupe… en fonction de la charge de travail. Soit dans l’intimité du bureau, face à la machine à café ou dans un petit coin de l’open space… en fonction du niveau de confidentialité des sujets à aborder.

Au tour d’un petit verre du café, thé, eau ou chocolat les employées ( bosseurs ou pas 😛 ) se retrouvent pour se détendre, échanger et introduire un petit peu de caféine dans son système.

L’objectif c’est d’arriver à se réveiller  (si c’est pendant le matin) ou ne pas du tout s’endormir (si c’est après du déjeuner). Il faut dire que, minimum, les français font deux « pause-café » par jour et c’est moment constitue tout un rituel. Vous pouvez les voir tous réunis au tour de la machine à café, pas importe que le café soit bon ou pas… ils pourraient détester le café mais à la fin ils le boivent, c’est comme ça.

Chaque groupe d’affinité trouve son moment mais, il ne faut pas y abuser, la pause devra durer de 15 à 20 minutes pour ne pas être considéré comme abusive et pour ne pas trop empêcher le trafic d’attente des autres.

Contrairement à la culture de travail mexicaine, on ne peut pas y emporter des tamales, gorditas, taquitos ou des galettes (quand même) pour accompagner la boisson choisie :(. Il pourrait être aperçue un peu « light » ou triste pour un mexicain mais, ça aide au régime quand même.

Les français, à la différence des mexicains (peu importe le niveau hiérarchique dans la structure de l’entreprise) connaissent que la pause-café c’est un droit non écrit et ils n’hésitent pas à le prendre.

Une chose que j’admire des français c’est sa capacité de pouvoir se détendre, son style décontracté, et que peu importe si c’est le boss qui passe deux fois devant eux pendant qu’ils font la pause café.

Alors, on fait la pause? 😛

Meg


Con un nudo [francés] en la garganta

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Desde muy pequeña, en la familia se me apodó “Susanita” en referencia a la parlanchina amiguita de Mafalda, aquel personaje de Quino que adora expresar –todo- a detalle.  Siempre gustosa de escribir y hablar en público, nunca fue problema compartir mis ideas o sentimientos, hasta que llegué a Francia…

Durante los dos años y medio que llevo por aquí, no ha habido un solo día en que no confirme que una de las necesidades básicas del ser humano es: comunicarse.

Yo llegué como muchos, aprendiendo a hablar como lo hace un niño, con cursos intensivos del idioma durante meses. Y sólo quienes viven (o han vivido) en un país cuya lengua les es desconocida saben la victoria personal que puede representar el ir a la tienda de la esquina y que te entiendan… aunque de pasada te lleves una mueca de desprecio de la dependienta que te mira como si fueras un bicho raro emitiendo sonidos guturales incomprensibles. Lógico, tienes apenas un tiempo viviendo en un segundo o tercer idioma mientras que en la Unión Europea el 44% de los habitantes solamente habla uno.

Y bueno, hay que tener paciencia y humildad con aquellos que creen que, por no hablar el idioma como ellos, tuvieras algún retraso mental o fueras estúpido. Francamente no sabes si te enfrentas a personas defendiendo celosamente su idioma o a racistas que piensan que eres uno más de los extranjeros que vienen a invadir su país  porque –según ellos- no hay oportunidades en el tuyo.

Y aguantas, aunque te tropieces una y otra vez, lo peor que puedes hacer es quedarte callado y aislarte. Conforme pasa el tiempo tratas de sacar la casta, tienes tu orgullo y ya no te conformas con que te entiendan sino que buscas mejorar, aspiras a perfeccionarte porque quieres ser tomado en serio, integrarte y poder comunicarte como lo hacías en tu lengua.

Y así estoy yo, después de cursos intensivos de francés, de trabajar en un restaurante para mejorar la pronunciación, pasados algunos meses de estudios de la maestría…  actualmente me encuentro haciendo prácticas profesionales y me siento como ARIEL, “La Sirenita”. Cada día es un desafío extenuante tratando de mostrar mis capacidades pese a no poder hablar… como yo quisiera.

Meg

 


Francia golea a México… en materia de civismo

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La gente no vota porque la gente no cree. Sentimientos como apatía, decepción y la idea de que nada va a cambiar invaden la mente de una buena parte del electorado mexicano de cara a las próximas elecciones presidenciales. Lo cierto es que nada cambiará si los que podemos votar no lo hacemos.

Y es que en México, el voto es a veces erróneamente percibido como un “derecho” cuando debería más bien ser considerado un deber. Así es, y sólo quienes participan de ésta manera tienen el derecho a opinarcriticar, quejarse y no a la inversa.

Porque ya va siendo hora de que los mexicanos vayamos entendiendo que las cosas funcionan gracias al establecimiento de compromisos y no a andar dando largas como acostumbramos.

Porque en México, país donde nos distinguimos por el ingenio y la picardía que solemos atribuir a toda situación, ya es momento de empezar a ser congruentes.

Y hay que hacer hincapié en ello porque llega a ser molesto ver a tantos expresando descontento, burla, etc. sin antes haberse dado el tiempo de ir a actualizar su credencial, ver un debate o presentarse a votar el día de las elecciones.

¿ Acaso somos una sociedad sin remedio condenada a la auto-flagelación, y a ser víctimas de los gobernantes que NO elegimos sino que dejamos que otros nos elijan?

 

Me gustaría compartir una serie de diferencias que he percibido en los 2 años y medio que he pasado viviendo en Francia. Durante este escaso tiempo he notado ciertas conductas de algunos ciudadanos franceses que vale la pena mencionar:

 

–    Los franceses se quejan de todo SÍ pero también se organizan

–    Los franceses hacen huelga SÍ pero porque consideran la huelga como un medio para ser escuchados y no como un pretexto para no ir a trabajar.

–    Los franceses están acostumbrados a pagar impuestos SÍ pero también sus gobiernos muestran resultados en obra pública o beneficio social.

–    Los franceses pueden aborrecer a un candidato SÍ pero ellos salen a votar cada vez que tienen elecciones (y son dos rondas).

–    A los franceses no les gusta que les digan qué hacer SÍ, en el sentido de que ellos prefieren ir a las urnas o asistir a un mitin en lugar de que alguien más decida por ellos.

–   Los franceses discuten todo el tiempo SÍ, porque culturalmente ellos no asocian discusión con conflicto sino con intercambio de ideas, ellos están acostumbrados a debatir. Por el contrario, nosotros los mexicanos culturalmente tendemos a ligar discusión con conflicto, por eso la evitamos, llegando incluso a aceptar la idea contraria para no “hacerla de cuento”.

–    Los franceses tienen una vida asociativa activa, hay grupos formalmente constituidos, de todo tipo, que gozan del estatus de “Asociación”. Este factor denota: el interés por una idea, el trabajo colectivo para desarrollar un proyecto común y la capacidad de organización entre individuos, lo que incluye informarse y respetar reglas.

 

–    En Francia la juventud parece menos aletargada y más participativa en la vida política. Es más común ver jóvenes que se informan, se apasionan e intercambian entre ellos sus ideas, o al menos que estén enterados de lo que pasa en su país.

La juventud mexicana está más interesada en lo “people”, en el “show business”, en hablar de lo qué pasó el fin de semana, del lugar de moda, etc. y esto no está mal pero pareciera que es lo único que les importa. Los jóvenes mexicanos son alérgicos a tocar el tema político porque están decepcionados de la situación del país. Nunca empezaron a creer en él cuando ya habían dejado de creer en él.

 

Si nosotros queremos cambiar a nuestro país podemos empezar participando, involucrándonos en la vida política que es pública y nos concierne a todos. Opinando, conociendo y eligiendo a nuestros candidatos por medio del voto.

Es evidente que en esta época es mucho más fácil tener acceso a la información gracias a las redes sociales, mismas que han servido como detonante de movimientos sociales en otras partes del mundo, debemos entonces darles un uso sabio en México, y no sólo como vitrinas para el ego y los últimos chistes.

Pretextos para no participar siempre sobrarán, siempre habrá a quién o a qué echarle la culpa. Sin embargo, no hay que olvidar que el país que tenemos es nuestra única realidad; hacerlo un lugar más justo, menos discriminatorio y más participativo nos corresponde a todos los mexicanos.

Meg


Ahí tienes México

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Por: Meg

Por cada despensa, lonche o tinaco que aceptaste a cambio de tu voto,

eso sí, sintiéndote “muy listo”  porque sabes sacarle provecho al político en turno,

y crees que les estás viendo la cara…  cuando la realidad es que estás malbaratado el bienestar de tu familia…

Ahí tienes México

Por las veces que preferiste leer  “espectáculos” o “sociedad” antes que la nacional,

Ahí tienes México

Por cada vez que frente a tus amigos dijiste: “qué hueva la política” o “de qué sirve mi voto si siempre ganan los mismos”…

Ahí tienes México

Porque estuviste muy enterado de la boda de Gaviota y Peña Nieto

pero no identificas -el nepotismo- teniéndolo enfrente,

con los hermanos Moreira en Coahuila, sólo por citar algún ejemplo…

Ahí tienes México

Porque eres muy líder o muy creativo en redes sociales cuando se trata de hacer chistes de la bobada en turno,

pero no sabes a cuánto asciende la deuda de tu estado o qué se está haciendo con el dinero de tus impuestos…

Ahí tienes México

Porque te encanta estar regando noticias negativas que sólo generan  histeria colectiva sólo porque así -sí te ponen atención cuando hablas-

Ahí tienes México

Porque eres muy bueno para criticar el supuesto alcoholismo de Calderón…

cuando orinas tu sueldo cada sàbado

Ahí tienes México

Porque estás harto de ésta lucha contra el narco que sólo está dejando muertos…

pero no eres capaz de ponerle límites a tus hijos, mucho menos sabes dónde andan y haces -nada- por informarte con quién se relacionan.

Ahí tienes México

Cuando crees que se acaban los problemas si  no enciendes la televisión ni lees noticias…

Ahí tienes México

Cuando te has resignado a entregar tu país a la delincuencia  pues:

no participas, no te asocias, no discutes, no cuestionas, no lees, tomas ventaja cuando puedes, te pasas la luz roja si no te están viendo, piensas que décadas de letargo se van a resolver en un sexenio y es sólo responsabilidad de políticos.

Si tenías alguna duda de por qué tu país está como está, por qué se han cerrado negocios, por qué se ha deteriorado el turismo o de quién es culpa que no puedas salir a la calle sin tener miedo… pues

Ahí tienes México

 



Mitos y mitotes entre México-Francia – Parte 2

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( El siguiente post es una colaboración entre @ceronne y @helenistica_ )

Se abordó en el anterior capítulo la situación incómoda que atraviesa Francia, con un gobierno con deficiencias como muchos, pero en cuyo caso particular existen fisuras que están poniendo a tambalear su estructura interna, y lo que es peor, haciéndolo evidente no solo ante los propios franceses, sino también ante los ojos del mundo.

Ahora bien, lo que muchas veces entre los mismos mexicanos es historia de todos los días e incluso causa de comedia, en la comunidad internacional es un fenómeno delicado y evidente: La corrupción.

Garcia Luna - Producciones / El Fisgon Caricaturista del Diario La Jornada

Crea fama y échate a dormir

¿Quien defendería a capa y espada la justicia y la honestidad de cada una de las tres esferas del gobierno mexicano? o más aún, ¿quien metería las manos al fuego por un desconocido a sabiendas que tristemente la mayoría, alguna vez en la vida, ha regido su comportamiento bajo los preceptos del: por debajo del agua, salúdeme discretamente, una propina para agilizar el trámite? Seamos realistas, la imagen del mexicano en materia de justicia no goza de la mejor popularidad en el mundo, fundada o infundada.

Sólo por recordar, ¿a alguien le suena Paulette?, ¿o una mujer que secuestra elementos de la AFI?, ¿la caída del sistema electoral?, ¿o qué tal García-Luna producciones (con reflectores incluídos)?, ¿y qué decir del tan solicitado voto por despensa?… ¿Por qué nos sorprendemos al grado de exacerbar nuestro nacionalismo cuando la prensa extranjera infiere y hasta asegura que el caso de Cassez puede tener irregularidades?

Y sigue la mata dando, ¿quién tiene más que perder?

Negocios son negocios y ningún país le está haciendo caridad al otro, aunque el grueso de la población piense que el otro país depende económicamente del suyo.

Algunas cifras significativas de la balanza comercial México-Francia permiten ilustrarnos (por si no lo sabíamos) que Francia consume únicamente el 1% de las exportaciones mexicanas siendo el cliente #25 a nivel mundial de México y el proveedor #12, y a nivel europeo es el 5o, detrás de Alemania, Italia, Holanda y España. México por su parte es el cliente #35 de Francia y como proveedor el #61. ( fuente : Embajada de Francia en México )

Con lo anterior se demuestra que nadie depende de nadie y precisamente por ello el “Año de México en Francia” serviría como herramienta para un mayor acercamiento comercial (académico, cultural ) de los dos países. Si frente a Estados Unidos, destino del 80% de las exportaciones, no se cedió a las presiones para participar en la Guerra del Golfo, con Francia y el asunto de Florence … mejor luego hablamos.

Continuará …