Giverny y los jardines de Monet

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Situado a aproximadamente una hora de Paris, ubicado en la región de Alta Normandía se encuentra el pequeño pueblito de Giverny. Este “village” alberga los jardines que inmortalizara en sus obras el pintor impresionista: Claude Monet.

El lugar es una danza de flores, que en la época de su creación, fueron traídas desde lugares muy lejanos y ordenadas según la voluntad del artista. Según cuentan los lugareños, los pintorescos jardines, provocaron asombro y conmoción entre los vecinos del pintor por temor a que dichas plantas (desconocidas en aquellos tiempos) pudieran alterar el equilibrio vegetal del lugar.

El estanque, los puentes japoneses, las flores que deleitan a la vista gracias a su contraste de colores, texturas y formas, permiten a los visitantes, experimentar tranquilidad y alegría entre muchas otras emociones. Además, el poder ingresar a lo que fuera la casa del pintor y recorrer sus habitaciones, es en cierta manera (o al menos para mí) penetrar en la intimidad de Claude Monet.

Bonito camino,

Meg





La Petite France

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Situada en Strasbourg, capital de la región de Alsace, La Petite France es un “Quartier” (zona de la ciudad) rodeado por canales y constituído en su mayoría, por “maisons à colombages” es decir, construcciones en cuyas fachadas pueden observarse claramente vigas de madera.

Dicho quartier fue construído en el Siglo XV con el propósito de albergar a los enfermos de sífilis. Posteriormente, fue destruído en su totalidad durante la Segunda Guerra Mundial.

Hoy en día, y 40 años después de su reconstrucción, este pequeño barrio, constituye un atractivo más de la ciudad. Strasbourg asegura a sus visitantes: caminatas llenas de romance, excelente comida y bebida, sin olvidar la calidéz de sus habitantes que contrasta con el frío de la región.

Meg


El encanto de un « Salon de thé »

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Salon de thé et macarons

El hábito de tomar el té no es meramente francés. El té fue introducido en Francia por los jesuitas en el siglo XVI para ser usado como digestivo. Pero su origen es milenario y oriental, fueron los chinos a quienes se les atribuye su descubrimiento. Yo pienso que en todas las culturas existe un equivalente. Pero no viene al caso debatir sobre ello, sino descubrir los aspectos que caracterizan el “tomar el té a la francesa”.

Visitar un “salon de thé français”  es una de esas experiencias que se comprenden mejor en la práctica y que se puede llegar a disfrutar enormemente.

Como bien anuncia el nombre, la especialidad aquí es el té. No se descarta claro está, la existencia de otras bebidas en el menu pero, desde mi punto de vista, pedir un capuccino en un lugar como estos, es desperdiciar la oportunidad de descubrir.

Los salones de té parisinos son diversos : los hay hipsters de corte intelectual, árabes, orientales, juveniles, bohemios, los del quartier (del barrio), los turísticos (por lo general clichés y más costos de lo normal) y los BCBG(bon chic, bon genre que es algo así tirándole a burgués).

Saber qué pedir, no quemarse las manos con la tetera, el encanto de la vajilla abuelezca y la selección des “pâtisseries ou gourmandises” para acompañar la bebida,  puede resultar confuso desde el principio si no estamos habituados.

La carta es un juego de palabras donde, desde el inicio, se presenta un dilema crucial que va más allá de saber o no francés : decidir entre “thé ou infusion” .

Aunque a simple vista la única diferencia pueda parecer el precio (un thé es en general más costoso que una infusion) trataré de compartir aquí lo que he aprendido sobre cómo diferenciar estos ambiguos conceptos:

El Té – thé : Es una mezcla de hierbas, raíces u hojas que contienen teína y que, gracias a que es adicionada con agua y/o otros líquidos se convierte en una bebida estimulante.

“El tecito” – Tisane : Es una mezcla de hierbas o flores (secas o recién cortadas) de tipo medicinal que puede prepararse en agua -fría o caliente- y a través de diferentes métodos. En México tenemos una gran variedad, desde aquellas que sirven para calmar los nervios hasta las que “asientan la pancita o curan un empacho”.

La Infusión – Infusion : Es la clásica bolsita que contiene hierbas o flores secas (medicinales o no) y que se deposita directamente en la taza, a la cual se le agrega agua caliente y que por lo general rinde para preparar 1 bebida. La bolsita puede retirarse de la taza en cualquier momento dependiendo del nivel de intensidad deseado.

En un salon de thé parisien, el té se presenta en una “bouilloire”  es decir, una tetera que conservará al máximo la temperatura caliente del agua. Esta viene con un filtro interno en el cual YA reposa la mezcla de té seleccionada. Rinde 2 ó mas tazas . El servicio puede comprender un recipiente adicional con agua natural caliente. La dinámica consiste en añadir a nuestra taza el té contenido en la bouilloire y mezclarlo con un poco de agua si se desea. Esto se hace para rebajar el sabor ya que, por lo general, el té resulta mas concentrado que la infusión.

Algo que me fascina de la experiencia, es que se pueden encontrar los cubitos de azúcar para endulzar :) aunque yo no gusto de endulzar el té, debo confesar que tienen su encanto.

Como cortesía de la maison de thé (del establecimiento), una galletita de mantequilla va incluída con el té. Pero, para acompañar el thé à la française, nada mejor que hacerlo con una patisserie clásica y muy francesa :“les macarons” de los cuales escribiré más adelante.

 

Nota adicional : Este es el proceso típico de las “maisons de thé” tradicionales, sin embargo, si en otros establecimientos al pedir té, el mesero aparece con una tetera y una bolsita no hay que pensar de inmediato que nos dieron “gato por liebre” :) . En primer lugar se verifica que la leyenda “thé” aparezca en el sobre. A continuación se deposita la bolsita en la “bouilloire” y NO en la taza.

 

Meg


“Modosito”

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Hasta hace un tiempo, tomé conciencia de que siempre he experimentado cierta fascinación por los mininos.

Me encanta que son peludos, pachones y que se contornean de manera graciosa.

No me gusta tocarlos, sólo verlos me relaja. Amo su ronroneo y que se estiran de manera perezosa. Me desagrada que dejen pelos por doquier y su olor a polvo. Me fascinan sus patitas, sobre todo cuando son rosadas pero no soporto que sean tan volubles. No creo tener uno algún día.

El gato es un animal que puede inspirar ternura pero que no debe subestimarse jamás… y en eso nos parecemos.

 Meg



Extrañando sabores

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De harina de trigo o de maíz, las gorditas mexicanas son un platillo estrella de la comida del Norte de México. Su forma pudiera asemejarse a la de un pan pita pero los paladares conocedores concordarán conmigo en que no existe punto de comparación.

Rellenas de diferentes guisados típicos : chicharrón (prensado o de pella), asado (rojo o verde), mole, rajas, tinga, picadillo, papas rojas ó frijoles con queso… la lista es extensa como los colores del arcoiris :) y, los más audaces suelen acompañarlas con una buena salsa.

Mis favoritas son las de chicharrón prensado y asado rojo… pero eso sí, en maíz. Aunque, en el Norte, vale más pedir siempre una adicional de frijoles con queso… no vaya ser que algún guiso nos salga un poquito bravo.

Meg